Exhumación de Franco

Éstas son las primeras fotos de la Basílica del Valle de los Caídos tras la exhumación de Franco

El Gobierno en funciones abrirá este martes, a las 10 de la mañana, el Valle de los Caídos. En los últimos días, se han realizado trabajos de sellado y reposición de las losetas de mármol negro sobre el espacio que ocupó la tumba de Franco

Valle caídos capillas
Basílica del Valle de los Caídos.

El Gobierno en funciones abrirá este martes, a las 10 de la mañana, el Valle de los Caídos. En los últimos días, se han realizado trabajos de sellado y reposición de las losetas de mármol negro sobre el espacio que ocupó la tumba de Franco.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha afanado en los últimos días para que no quede rastro de la exhumación del dictador.

Unos trabajos, como reveló OKDIARIO, que se complicaron a última hora, y que convirtieron la salida del féretro en una lucha contra las piedras de mármol y granito.

“Más de una hora de mazazos y cortes de piedra con radiales”, señaló a este periódico una de las personas que sí pudo acceder a la cripta donde se encontraban, hasta el pasado jueves, los restos de Franco.

El momento fue presenciado únicamente por dos nietos de Franco, además de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado.

La exhumación resultó especialmente tensa. En el momento de retirar la lápida, tan sólo Cristóbal y Merry, dos de los siete nietos del Caudillo, contaron con el permiso de la ministra para presenciar la escena. Cristóbal, «por ser militar», y Merry (cuyo nombre real es María del Mar), «por ser la más valiente de todos los hermanos», tal y como afirmó más tarde Francis, el nieto varón mayor. Merry no tardó en dejar constancia de su indignación ante la ministra: “Profanación, es una profanación”, señalaba ante una Dolores Delgado que mostraba su rictus más serio e hierático.

El sonido ensordecedor de los golpes y cortes se apoderó del lugar. Y es que, lo que se prometió como un acto rápido y limpio, chocó con las losas de mármol y las piedras de granito. “Más de una hora de cortar y romper piedra. Con dos radiales y mazos. El ruido era horroroso. Y aguantar allí, más, mientras se veía cómo se destrozaban las losas que rodeaban la tumba para poder sacar el féretro”, señaló la misma fuente.

La familia exigió al Gobierno que su abuelo saliese de la Basílica en el mismo féretro de madera en el que fue enterrado, en 1975, a pesar de que presentaba daños.

El Gobierno había previsto por ello otra caja de madera para, en caso necesario, pasar el féretro al nuevo ataúd antes de trasladarlo a Mingorrubio.

El cuerpo de Franco estaba cubierto por una estructura de zinc que, en ningún momento se abrió. El Gobierno no lo estimó necesario, ya que alegaba que, en el momento en que Franco fue inhumado en el Valle de los Caídos, el entonces Notario Mayor del Reino, el ministro de Justicia José María Sánchez-Ventura, certificaron que el cadáver introducido en el ataúd era el de Franco.

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