Crisis del coronavirus

España ya superaba el umbral de riesgo que ahora tanto preocupa a Illa cuando Sánchez se fue de vacaciones

Sanidad alerta de que España cuadruplica ahora el índice de alarma europeo

Pedro Sánchez

España ya superaba el umbral de alto riesgo fijado por la Unión Europea, que es de más de 60 casos por cada 100.000 habitantes, cuando el presidente Pedro Sánchez se fue tranquilamente de vacaciones. En plena segunda ola, el socialista, pese a las críticas por su inacción, decidió tomarse unas semanas de relax el 5 de agosto, cuando se trasladó al palacio de La Mareta, en Lanzarote. Ese día, según el propio Ministerio de Sanidad, la incidencia acumulada en nuestro país era de 72,23 casos. Es decir, ya por encima de lo que el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) considera alarmante.

La cosa no queda ahí. Tras pasar su primera parte de vacaciones en Canarias -en concreto en el palacio real que Hussein de Jornania regaló al Rey Emérito- Pedro Sánchez se trasladó a la finca de Las Marismillas, en Doñana, el 15 de agosto. Por entonces, el virus seguía expandiéndose con fuerza por todo el país, y la incidencia llegaba ya a 109,27 casos por 100.000 habitantes.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, admitió este jueves ante el pleno del Congreso que España «cuadruplica» ahora el índice de alarma europeo y consideró que «la situación es muy preocupante». «España está en un escalón extremo de nivel de riesgo máximo», avisó, en la sesión para defender el ‘decretazo’ que impuso el estado de alarma en Madrid.

Illa reconoce ahora que el listón, según las autoridades sanitarias europeas, para considerar preocupante la evolución de la pandemia y actuar de forma contundente es de 60 casos por cada 100.000 habitantes. Pero no explica por qué en agosto el Gobierno no consideraba lo mismo. Por entonces, pese a las críticas de las comunidades autónomas, que reclamaban a Sánchez medidas para hacer frente a la expansión del virus, el Ejecutivo se negaba a reconocer una segunda ola y pedía prudencia. De hecho, a finales de julio, el propio Fernando Simón aseguraba tajante: «Si esto es una segunda ola, desde luego no lo parece». Por entonces, España ya estaba al límite del umbral europeo, con 54,05 casos.

«Coordinador»

«En esta fase de la pandemia, el Ministerio de Sanidad tiene un papel de coordinador y de apoyo a las Comunidades Autónomas, que son las autoridades competentes», se limitó a justificar este jueves el ministro.

Cuando Pedro Sánchez regresó a La Moncloa tras su desconexión, el 21 de agosto, la incidencia acumulada del virus en España ya se había disparado a los 149,75 casos por 100.000 habitantes. Es decir, el doble de los que había cuando se fue. El socialista, pese a encontrarse ya en Madrid, no reunió a sus ministros hasta cuatro días después. El 25 de agosto, cuando se celebró el primer Consejo de Ministros, los indicadores de Sanidad ya mostraban una incidencia acumulada de 173,14 casos.

Ahora, esa incidencia se sitúa en 265,19 casos por cada 100.000 habitantes. Una cifra que está muy por encima de la fijada por Europa. Sin embargo, el Gobierno sólo ha tomado medidas contra Madrid, una región que, paradójicamente, registraba datos en descenso cuando Sánchez decidió imponer de forma unilateral el estado de alarma.

«Medidas arbitrarias»

Sanidad fijó entonces los 500 casos como umbral para justificar esa medida. Un baremo a la carta para las intenciones del Ejecutivo de imponer sus decisiones al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Hoy, la incidencia en la región es de 463,14 casos por cada 100.000 habitantes, pero Sánchez rechaza levantar el estado de alarma.

Illa acudió este jueves al Congreso a defender el estado de alarma, pese a que, por lógica, ese papel hubiese correspondido al presidente del Gobierno. La oposición de PP y Vox le reclamó que «pida perdón» por sus medidas «arbitrarias» y sin ·»aval científico».

El ministro ha justificado las soluciones drásticas para Madrid en evitar que «el nivel de contagio alto no se extendiera sin control» por el resto de España.

Sin embargo, otras comunidades llevan semanas con datos preocupantes, sin que Sanidad considere la aplicación de medidas similares. Es el caso de Navarra, donde la incidencia acumulada, según el último dato del propio Ministerio, es de 774,06 casos. Aragón, por ejemplo, registra 410,37 y La Rioja, 421,09.

El Partido Popular ha reclamado a Illa los informes científicos que avalan las decisiones sobre Madrid «si es que existen» y ha acusado al Gobierno de «imponer un estado de alarma con unos datos falsos» porque «no podían aceptar que era la propia Comunidad la que doblaba la curva». «La salud ha sido una coartada para el Gobierno», espetó la portavoz, Cuca Gamarra.

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