La comisión que investiga Adamuz aún no ha cerrado el caso de un tren que pudo chocar con un Iryo en 2024
La "complejidad" de un incidente con dos heridos leves ya hizo retrasar aquel informe
La CIAF, sin embargo, está obligado por ley a presentar sus dictámenes en 12 meses
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que investiga la tragedia de Adamuz (Córdoba) aún no ha publicado el informe final del descarrilamiento de un tren en 2024 en el túnel entre Atocha y Chamartín. Según relataron entonces trabajadores de Adif, ese vagón pudo haber colisionado con un Iryo lleno de pasajeros que se encontraba en la estación de Chamartín, pero los dos técnicos que lo conducían lo hicieron descarrilar para evitarlo. El organismo que ahora está investigando la muerte de 43 personas en Adamuz revisó también ese incidente. Y aunque está obligado por ley a presentar sus dictámenes definitivos en 12 meses, alegó «complejidad» de la investigación para alargar ese plazo, algo que podría volver a ocurrir con el de Adamuz debido a la gravedad de este último suceso.
El incidente se produjo el 19 de octubre de 2024, cuando un tren Renfe Avant, habitualmente utilizado para la media distancia, estaba siendo remolcado desde Chamartín en dirección a los talleres de Fuencarral. Sobre las 16:00 horas, ese convoy sufrió una avería mientras subía una pendiente que provocó que una parte del mismo se soltase y circulase por las vías en dirección contraria y sin frenos.
Finalmente, los dos maquinistas que estaban en el vagón forzaron el descarrilamiento del tren, según informaron fuentes cercanas a Adif, ya que el mismo se dirigía descontroladamente hacia Chamartín. Pablo San José, coordinador de talleres del sector ferroviario de CGT, aseguró a 20minutos que el tren descontrolado «iba directo contra un Iryo que estaba lleno de pasajeros» y que, en ese momento, se encontraba «parado a la espera de que finalizara la maniobra».
Un incidente con «complejidad»
El resultado de aquel accidente fue que los dos maquinistas resultaron heridos leves y la infraestructura sufrió daños por valor superior a los dos millones de euros, lo que obliga a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios a investigar este accidente.
Pese a que no hubo víctimas mortales y el incidente implicó a un sólo convoy, la CIAF no pudo finalizar sus trabajos de investigación antes de los 12 meses que impone la ley. La entidad aseguró que era incapaz de cumplir con la normativa «debido a la complejidad de dicha investigación». Entre el argumentario que esgrimió la entidad estuvieron «el elevado número de documentos analizados, las entrevistas realizadas, así como las distintas pruebas técnicas llevadas a cabo».
El accidente, pese a ser de mucha menor gravedad que el impacto de Adamuz, no pudo ser analizado en el tiempo máximo que establece la ley. En el caso de la catástrofe de la localidad cordobesa, se produjeron unas consecuencias mucho peores tanto a nivel de víctimas mortales como en el aspecto económico. Por tanto, también podría alargarse el tiempo en el que se dé a conocer las causas del incidente.
La Ley 2/2024 de creación de la nueva Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, que es de aplicación al CIAF hasta que se ponga en marcha la nueva autoridad, establece el tiempo legal máximo para presentar el informe final de los accidentes.
Subraya que el informe se publicará «en el plazo más breve», pero «en principio, en el plazo máximo de 12 meses desde la fecha del accidente o incidente».
Eso sí, asegura que «este plazo podrá ampliarse por acuerdo motivado de la Autoridad por periodos máximos de 6 meses cuando sea necesario para concluir correctamente la investigación». Sin embargo, aclara que, para poder aumentarlo, se deberá emitir «un informe provisional detallando los avances de la investigación y las cuestiones de seguridad planteadas». Algo que ha tenido que hacer la comisión para tener más días para terminar sus pesquisas.
Accidente de la Alta Velocidad en Adamuz
Ahora, el CIAF investigará el incidente que se desencadenó cuando un tren Iryo que salía de Málaga con destino a Madrid descarriló el domingo por motivos que aún se desconocen cerca de las 19:45 horas, en una recta a la altura de Adamuz (Córdoba), mientras circulaba a más de 200 kilómetros por hora. Presuntamente, según han comunicado las autoridades en un primer momento, los dos últimos vagones permanecieron cruzados en la vía contraria.
Apenas 20 segundos después, según informó el Ministerio de Transportes de Óscar Puente, el Alvia circulaba en sentido contrario, también a más de 200 km/h, y colisionó con el Iryo. Aquel tren fue el que salió peor parado tras caer incluso por un terraplén de 4 metros. En el tren Iryo viajaban alrededor de 300 personas, mientras que en el Alvia había 184. El balance de fallecidos, hasta este miércoles, es de 43 personas.