LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA

Casi nadie lo sabe pero la Constitución española se redactó en este Parador histórico de Ávila

Los siete "padres" de la Carta Magna se encerraron en la Sierra de Gredos para salvar la democracia

En un rincón aislado de Ávila, los ponentes pasaron de ser rivales políticos a "camaradas" para redactar el texto definitivo

Madrid abre al público un túnel secreto que construyó Bonaparte y llevaba 50 años cerrado (y es gratis)

Constitución
El Parador de Gredos fue la ubicación clave para la consecución de la Constitución de 1978.

La Constitución de 1978 no nació en los solemnes despachos de las Cortes, sino en un rincón aislado de la provincia de Ávila, rodeado de pinos y bajo un frío intenso. En un momento en el que las negociaciones estaban a punto de saltar por los aires debido a las filtraciones y el pulso político entre Suárez y González, los ponentes tomaron una decisión drástica: desaparecer.

El destino elegido fue el Parador de Gredos, el primero de la red nacional, que se convirtió durante días en el búnker secreto donde se gestó el embrión de nuestra libertad actual.

El «búnker» de Gredos: una huida para evitar el desastre

En febrero de 1978, la elaboración de la Constitución estaba atascada. Las filtraciones a la prensa habían enrarecido el ambiente y las enmiendas se contaban por miles. Fue entonces cuando los siete ponentes (Fraga, Roca, Peces-Barba, Herrero de Miñón, Cisneros, Pérez-Llorca y Solé Tura) decidieron «exiliarse» de Madrid para trabajar sin testigos.

El Parador de Gredos, inaugurado en 1928 por Alfonso XIII, fue el lugar ideal. Manuel Fraga, que conocía bien el establecimiento por su etapa como ministro de Turismo, se sentía como en casa. Allí, lejos de los teléfonos (que apenas funcionaban) y de los periodistas, los representantes de la derecha, el centro, la izquierda y el nacionalismo se encerraron para pulir el texto primigenio. El objetivo era claro: o salían de allí con un borrador sólido, o la Transición peligraba.

Negociaciones entre chimeneas, puros y dominó

Durante casi diez días, el Salón del Silencio del Parador fue el epicentro del poder. Mientras la nieve cubría el Alto del Risquillo, los «padres de la Constitución» debatían artículo por artículo. No fue un camino de rosas: hubo enfrentamientos feroces, especialmente por la cuestión territorial, pero el aislamiento obró el milagro.

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Los 7 padres de la Constitución reunidos en el Parador de Gredos.

Cuentan las crónicas que la convivencia forzosa, entre partidas de dominó y puros, forjó una amistad eterna entre los ponentes. Se hicieron «camaradas» de tal forma que, a partir de ese viaje, mantuvieron la costumbre de reunirse a comer una vez al año hasta el fin de sus días. Los trabajadores del Parador, vecinos de pueblos como Hoyos del Espino, guardaron el secreto con una lealtad absoluta: Madrid no supo dónde estaban hasta que el trabajo estuvo terminado.

Una paradoja histórica: del golpe a la libertad

Curiosamente, el Parador de Gredos encierra una de las mayores ironías de nuestra historia. En ese mismo lugar donde se redactó la Constitución que trajo la democracia, se había reunido en 1935 la cúpula de la Falange para planear un golpe de Estado contra la República. Es el destino: los mismos muros que escucharon los planes del Régimen anterior acabaron custodiando el nacimiento del texto que lo sustituiría.

Hoy, cualquier viajero puede alojarse en este mirador privilegiado y visitar el lugar donde, hace más de 45 años, siete hombres decidieron que España podía caber en un solo libro.

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