Bildu, ERC y Podemos constituyen un frente dentro del Gobierno con un plan «social y económico» propio

Recién negociados los Presupuestos Generales del Estado (PGE) por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con Bildu y ERC, llega la siguiente vuelta de tuerca. La que no le gustará tanto a Sánchez. Y es que Podemos, Bildu y ERC empiezan a cerrar ante el PSOE lo que claramente parece un frente dentro del Gobierno: con agenda propia en materia “social y económica”. Y, por supuesto, con pacto de respaldo mutuo.

El acuerdo es admitido por responsables de las tres formaciones. Un pacto que implica mantener una agenda propia en materia de “derechos económicos y sociales”, sin descartar ampliaciones a cuestiones locales como, por ejemplo, las que centran las enmiendas presentadas por Bildu a los Presupuestos, y que ya han sido transaccionadas con Unidas Podemos y ERC.

Se trata de un acuerdo de agenda común. Un paso en el que se circunscribe ya, por ejemplo, la petición de suspender los desahucios hasta diciembre de 2022 y evitar los cortes de suministros básicos para las personas con menores ingresos. Bildu no oculta el avance en sus comentarios internos y admite que se trata de un intento de garantizar los derechos económicos y sociales de la ciudadanía de la mano de ERC y Podemos.

El detalle del primer paso de este pacto es ya conocido: una enmienda que va contra los Presupuestos que el propio Podemos se suponía que impulsaba y defendía. Una enmienda que busca suspender la mayoría de los desahucios a personas durante dos años.

“Aquí estamos la ‘Anti-España’ defendiendo los derechos más fundamentales de la gente». Así defendieron la enmienda en su presentación Txema Guijarro, de Unidas Podemos; Mertxe Aizpurua, de EH Bildu; y Gabriel Rufián, de ERC.

Pero el pacto de Unidas Podemos, ERC y EH Bildu no finalizará ahí. En el fondo, se trata de que la mayor de las tres fuerzas comparta lo que ya existe entre Bildu y ERC, que comparten objetivos pactados y concertados en las Cortes desde hace tiempo.

Trabajo previo

De hecho, en la misma presentación de la enmienda conjunta sobre paralización de desahucios y cortes de suministros, el diputado de Podemos Txema Guijarro subrayó que los tres partidos firmantes han compartido un trabajo previo de relación con organizaciones sociales centradas en los asuntos de la enmienda.

Mertxe Aizpurua confirmó el mensaje y señaló igualmente las conexiones que les unen a determinados asociaciones de inquilinos, de lucha contra los desahucios y los cortes de agua, luz y gas.

El tercero en el asunto, Gabriel Rufián, igualmente avaló la iniciativa y deslizó un matiz: su lamento por la falta del PSOE en el acuerdo. Señaló que los Presupuestos del actual Gobierno avanzan por la senda del gasto social, pero sin atreverse a saltarse las directrices de la UE. Por lo que avanzó: “Seguiremos utilizando nuestra fuerza parlamentaria para que de vez en cuando pasen cosas como esta. Fuerzas muy diferentes que compartimos que la gente viva de forma más digna, a veces nos juntamos y conseguimos doblarle el brazo a una parte del Gobierno, en este caso el PSOE”. Todo un aviso a navegantes.

El PSOE es consciente ya del trasfondo. Y sabe que es posible que, a medida que la situación económica empeore y la UE exija recortes a cambio de nuevos rescates financieros -que tendrán que solicitarse con plena seguridad-, estas tres formaciones pretendan arrogarse un purismo social y decidan pasar a la ofensiva contra el PSOE para culparle de todo lo ocurrido.
Por eso la ministra de Defensa, Margarita Robles, salió de inmediato esta misma semana a criticar la actitud de Pablo Iglesias a raíz de sus peticiones sobre el Sáhara. Porque se trataba de un nuevo incidente en sólo una semana y la formación de un bloque dentro del Gobierno y Parlamento era ya evidente.

Discrepancias

La ministra de Defensa, de hecho, cargó este jueves contra el vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, por sus discrepancias en el asunto del Sáhara y la enmienda presentada al proyecto de los PGE relativa a los desahucios.

«Formar parte de un Gobierno exige también unas responsabilidades», advirtió Robles, que cree que las diferencias deben dirimirse en el seno de la coalición y, una vez tomadas las decisiones, todos los miembros del Ejecutivo deben ser «solidarios» y salir en su defensa. «Cualquier miembro del Gobierno puede tener sus opiniones personales, pero el Gobierno es un órgano colegiado y tiene que estar a las decisiones que se tomen», insistió.

En cuanto a la situación de Marruecos y el Sáhara, Robles subrayó que la política exterior de un Gobierno la marcan su presidente y la ministra de Asuntos Exteriores. «Eso tiene que quedar muy claro. Cualquier otro miembro del Gobierno que tenga otra posición será a título particular, pero la postura la marcan el presidente y la ministra de Asuntos Exteriores», avisó.

Pero lo cierto es que Podemos no oculta su subida de presión con respecto a Pedro Sánchez, al que ya ha pedido que defienda ante Marruecos la causa del Sáhara en pleno recrudecimiento del conflicto y con miles de marroquíes llegando en riadas a Canarias desde las costas saharauis ocupadas por Marruecos.

 

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