El PNV pide el traslado de los presos etarras a cárceles vascas en la negociación de Presupuestos

PNV-Presupuestos
Los dirigentes del PNV Íñigo Urkullu y Andoni Ortuzar (Foto: Getty).
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El PNV acaba de resucitar su petición de traslado de los presos etarras a las cárceles vascas en la negociación de Presupuestos. Los nacionalistas vascos han recordado al PP que la situación de tensión en Cataluña hace más difícil su apoyo a un precio habitual. Y que, por lo tanto, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 tendrá que incluir un componente más político. Y ese factor político vuelve a ser la reclamación del acercamiento de los presos etarras.

El PNV es consciente del peaje que tendrá para su partido el apoyo a los Presupuestos del PP si se prolonga la situación golpista en Cataluña. Los nacionalistas vascos no quieren romper sus lazos con el PDeCAT y menos ahora, que parece que las traiciones internas en JxCAT pueden dar alas al viejo sector convergente e ir separándose de Carles Puigdemont.

Pero, además, los nacionalistas vascos saben que será difícil obtener mucho más dinero en la negociación de los Presupuestos porque lo cierto es que ya tienen el compromiso de financiación de la Y vasca y la Ley del Cupo ya la arrancaron por completo y en condiciones más que ventajosas en la negociación de 2017. Por ello, saben que para evitar el coste electoral de un respaldo al PP deben conseguir logros políticos con los que, además, adelantarse a las demandas de los potenciales votantes de Bildu en el País Vasco.

Por todo ello, los nacionalistas vascos han preparado ya poco menos que una carta a los Reyes Magos donde se recoge el acercamiento de los presos, el traspaso de la gestión de las cárceles vascas y hasta la transferencia de la Seguridad Social.

Pero el PNV sabe perfectamente que esta última competencia es fuego de artificio. Que bajo ningún concepto se aceptaría la ruptura de la caja única de las aportaciones a la Seguridad Social. Sabe igualmente que la transferencia de la competencia de prisiones será un tabú difícilmente alcanzable, especialmente en plena etapa electoral. Y, por ello, piensa ya en un acercamiento práctico, en un traslado que deje en evidencia la cesión a sus peticiones sin hacer pasar a nadie por el trance de tener que suicidarse electoralmente para sacar los Presupuestos.

El Gobierno vasco ya ha comenzado a lanzar globos sonda sobre el acercamiento y sobre la competencia carcelaria, algo de lo que el Ejecutivo se niega a hablar, al menos, mientras ETA no se disuelva definitivamente.
ETA tiene en estos momentos a 360 terroristas encarcelados, de los que cerca de 280 se encuentran en cárceles españolas.

El resto está en prisiones francesas. Cerca de una treintena se encuentra ya en cárceles vascas, aunque la previsión pasa ya por un acercamiento paulatino a medida que el cumplimiento de las penas vaya permitiendo la aplicación de beneficios penitenciarios con el esquema actual y los etarras vayan logrando acercarse a cárceles del País Vasco, El Dueso (Cantabria), Logroño o Navarra.

El PNV quiere vender estas reivindicaciones como ajenas a la negociación de Presupuestos, pero a nadie se le escapa que la debilidad del PP en el Congreso de los Diputados es la base para forzar la balanza en el campo político.

El escenario, sin embargo, se antoja complicado. Porque Ciudadanos difícilmente tragará por una negociación que deje entrever que hay una especie de mesa paralela, porque el PP sabe que el asunto de los presos le puede bombardear electoralmente y porque las tensiones en Cataluña no desaparecerán hasta el punto de permitir al PNV jugar esta partida con cintura.

Las presiones del Gobierno para sacar adelante estos presupuestos, sin embargo, son crecientes. El presidente Rajoy comparte todos estos impedimentos, pero sabe que debe intentar impulsar los Presupuestos para evitar una sensación de bloqueo anticipado de la legislatura.

De hecho, las dudas sobre la conveniencia de impulsar en estas condiciones unos presupuestos han surgido en la Secretaría de Estado de Presupuestos que comanda Alberto Nadal, pero las indicaciones pertinentes han llegado de inmediato con la exigencia de buscar una fórmula que permita impulsar las cuentas del Estado sin suicidarse políticamente.

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