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En qué consiste la logística inversa

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El impacto de la actividad empresarial sobre el medio ambiente es una de las principales preocupaciones de las instituciones en este momento. Del total de residuos que se acumulan, solamente un porcentaje muy pequeño se vuelven a utilizar. Ello significa, por lo tanto, que la gran mayoría van a parar a un vertedero o, aún peor, en espacios naturales o al mismo mar. Esta misma semana, por ejemplo, se ha encontrado muerta una ballena que llevaba 22 kilos de plástico en el estómago. Del mismo modo, los episodios de contaminación cada vez son más habituales a varios países. Estos hechos tienen consecuencias negativas evidentes hacia la salud de las personas y el mantenimiento de la biodiversidad.

¿Qué es la logística inversa?

Con el fin de intentar dar la vuelta a esta situación, se han tirado adelante, desde las instituciones europeas, distintas normativas para obligar a las empresas y usuarios a reciclar. Uno de los aspectos que más interesa controlar son los envases y sus residuos. Para adaptarse a ello, las compañías han tenido que desarrollar políticas relacionadas con la logística inversa.  

Son un conjunto de actividades relacionadas con la recogida de distintos materiales para encontrarles otro uso que evite su destrucción y se minimice, de esta forma, el impacto negativo sobre el medio ambiente. Se trata de acciones que van dirigidas a fomentar los siguientes puntos:

  • Reciclaje: asegurar que el material utilizado se recicle en el lugar y espacio correcto y exigido por la ley.
  • Reutilización: dar otra vida o uso a un material o envase que ha sido utilizado previamente.
  • Prevención: evitar la realización de pedidos o el uso de materiales por encima de las necesidades reales de la empresa.

¿Cuáles son los beneficios de la logística inversa?

Hay quien entiende la logística inversa como un coste añadido a soportar, porque la empresa se ve obligada a configurar una serie de sistemas y programas para su implementación. Ahora bien, en el medio y largo plazo, puede llegar a resultar beneficioso por los siguientes motivos:

  • Minimiza los aprovisionamientos: a través de un detallado estudio de las necesidades reales de la compañía, es posible minimizar las compras a proveedores.
  • Reduce costes de almacenamiento: mantener en el almacén los materiales implica, para la compañía, distintos costes: el personal encargado de organizar y poner y retirar el material, mantener unas condiciones de temperatura o espacio adecuados, realizar un seguimiento y control… por lo tanto, cuantos menos materiales haya, menor será este coste.
  • Permite un mayor estudio de los errores cometidos durante la fabricación: una parte del almacén puede estar ocupado por devoluciones de productos que, según el cliente, no han cumplido con la calidad esperada. Si el nivel de existencias en el almacén es menor, es posible dedicar más tiempo al estudio de estos productos devueltos y encontrar los posibles problemas existentes.
  • Mejora la imagen de la empresa: la necesidad de cuidar el medio ambiente es una preocupación cada vez más extendida entre la población. Por lo tanto, aquellas empresas que realicen acciones encaminadas a ello pueden ganarse el favor de una parte considerable del público objetivo.

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