Hungría elige a Aznar y Sarkozy como embajadores para relanzar su economía en todo el mundo

Hungría
José María Aznar y Nicolas Sarkozy en una conferencia de Inspiring Hungary.

Hungría se ha convertido en un centro industrial clave en Europa. En un captador neto de inversores internacionales en sectores clave (automoción, electrónica, investigación, industria alimentaria, servicios financieros y comerciales). Y ahora quiere que sus fuertes datos de crecimiento internauales -superiores al 5%- salten al mundo de la mano de dos embajadores de excepción: José María Aznar y Nicolas Sarkozy. Ambos han intervenido en las jornadas de promoción de Hungría ‘Inspiring Hungary’ celebradas este 1 de octubre. Y ambos para dejar claro que el avance de la Hungría de Orban es estable y un punto de referencia para la economía mundial.

Más de 40 de las 80 multinacionales más grandes del mundo, y muchos de sus proveedores PYME, cuentan ya con presencia en Hungría. Y muchas de ellas han decidido hacer acto de presencia en la conferencia ‘Inspiring Hungary’, que ha reunido a más de 100 empresas internacionales y 400 participantes -directivos y profesionales- de todo el mundo, incluidos muchos líderes empresariales, analistas e inversores.

Pero entre los oradores de excepción, varios han llamado la atención: Nicolas Sarkozy, György Matolcsy (gobernador del Banco Central de Hungría), Péter Szijjártó (ministro de Asuntos Exteriores y Comercio), László Palkovics (ministro de Innovación y Tecnología), Melanie Seymour (jefe de Global Client Services,jJefe de BlackRock Budapest), o Dominique Carouge (vicepresidente Ejecutivo de Transformación Empresarial de Sanofi). Y todos ellos han destacado el pulso tomado por la Hungría de Orban en el área económica y empresarial.

Hungría se ha convertido en un bullicioso centro de negocios situado en el corazón de Europa. Como miembro de pleno derecho de la Unión Europea, las empresas que se implantan en esta economía se unen automáticamente al mercado de la UE, con más de 500 millones de consumidores.

Pese a las críticas de determinados sectores, lo cierto es que la húngara se ha convertido en una economía plenamente abierta, en especial para la inversión extranjera directa.

Más de 40 de las 80 multinacionales más grandes del mundo, y muchos de sus proveedores de PYME, han establecido ya una presencia a largo plazo aquí, beneficiándose de una masa laboral altamente cualificada, el acceso a potentes universidades, una ubicación excepcional, proveedores en situación ventajosa y una infraestructura comercial avanzada.

Y es que los incentivos que ofrece hoy en día la economía comandada por el primer ministro húngaro Viktor Orbán son notables: un impuesto de Sociedades a un tipo fijo del 9%; incentivos en efectivo desde enero de 2017 para la expansión corporativa y el desarrollo del I + D; y un potente plan de inversión pública en tecnología e infraestructuras.

HIPA

Los servicios de consultoría de gestión integral de la Agencia Húngara de Promoción de Inversiones (HIPA) se han convertido en punta de lanza de estos cambios. Reformas que se explican y negocian con las empresas para lograr su implantación en Hungría.

Entre 2014 y 2018, HIPA contribuyó a 435 proyectos de inversión exitosos en Hungría, generando más de 82.000 directos y aproximadamente 16.000 millones de euros en volumen de inversión captada.

Y todo ello cuenta hoy con el respaldo de Aznar y Sarkozy. Dos embajadores internacionales para una economía en plena expansión: El producto interior bruto de Hungría en el segundo trimestre de 2019 ha crecido un 1,1% respecto al trimestre anterior. Esta tasa es tres décimas menor que la del primer trimestre de 2019, cuando fue del 1,4%, fruto de la desaceleración internacional. Pero, pese a ello, la variación interanual del PIB ha sido del 5,2%, sin variación desde el trimestre anterior.

La cifra del PIB en el segundo trimestre de 2019 fue de 35.344 millones de euros, con lo que Hungría se sitúa ya como la economía número 38 en el ranking de PIB trimestral de los 50 países más desarrollados.

Hungría tiene un PIB per cápita trimestral de 3.617 euros, 271 euros mayor que el del mismo trimestre del año anterior, de 3.346 euros. El año 2018 lo cerró con un PIB per cápita anual de 13.500 euros.

Con ese PIB per cápita trimestral, Hungría se encuentra en estos momentos en el puesto 35 del mundo, algo que contribuye también a su competitividad, al contar con unos costes laborales inferiores a otras de sus economías competidoras.

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