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¿El fin de la moda ESG? Las grandes gestoras empiezan a dar la espalda a la inversión sostenible

Morningstar señala las amenazas a las que se enfrenta el ESG en 2023

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Molinos de viento

El 2023 podría ser el año del final de la moda de la inversión ESG – las llamadas «inversiones sostenibles»- En los últimos años, esta tendencia parecía haber copado por completo el mercado. Sin embargo, poco a poco han comenzado a salir detractores de este tipo de inversión. Primero fue el alejamiento de Vanguard Group, y ahora Morningstar señala las amenazas a las que se enfrenta el sector en 2023.

En mes de diciembre de 2022, Vanguard Group (la mayor gestora de fondos pasivos, que replican índices, del mundo) abandonó una de las mayores alianzas climáticas. Tras su salida se convirtió en el único proveedor de fondos cotizados que  captó nuevo patrimonio. En la actualidad, Morningstar estima que la empresa incorpora criterios ESG -medio ambiente, sociedad y gobernanza- sólo en el 1% de sus fondos europeos, mientras que BlackRock los aplica en torno al 17% de los suyos.

A diferencia de Vanguard, su principal competidor continúa sus inversiones en sostenibilidad. El Partido Republicano de EEUU ha hecho público en multitud de ocasiones su descontento con este tipo de inversiones y ha señalado a la firma por ello. El Consejero Delegado de BlackRock, Larry Fink (que se reunió con Pedro Sánchez la semana pasada en Davos), salió a la palestra para denunciar que «los ataques ahora son personales». El CEO ha incidido en la politización del asunto: «Algunos de la derecha alegan que sus políticas dañan la industria de los combustibles fósiles, y otros de la izquierda argumentan que no se está haciendo lo suficiente para responder al cambio climático».

Además de recalcar que «BlackRock es una empresa que trata de vender esperanza: ¿Por qué alguien pondría algo en una obligación a 30 años, a menos que crea que algo mejorará en 30 años?».

Otro varapalo para este tipo de fondos ha sido la crisis energética y la situación macroeconómica actual. Su rendimiento se ha visto lastrado por los altos precios de las empresas dedicadas a los combustibles fósiles, ya que “tienden a estar infraponderados en empresas energéticas tradicionales, mientras que están sobreexpuestos al sector tecnológico», que ha sufrido una fuerte caída en Bolsa, explica Hortense Bioy, Responsable Global de Investigación de Sostenibilidad de Morningstar.

Falta de credibilidad

La inversión ESG nació como una respuesta a una tendencia de las sociedades occidentales sobre el cuidado del medioambiente. Una moda que se inició en 2007 de la mano del Banco Europeo de Inversiones con la creación de los bonos verdes, que contaban en un principio con una serie de requisitos de sostenibilidad reales. No obstante, estos acabaron derivando en financiación sostenible que no tenía requisitos.

Así surgió el “greenwashing”, uno de los problemas a los que se enfrenta la inversión sostenible en 2023, según MorningStar. Muchos fondos y empresas han sido acusados de exagerar su compromiso medioambiental y social, lo que ha provocado que las autoridades nacionales de distintos países se pongan manos a la obra para luchar contra el llamado ecoblanqueo. “Los reguladores están decididos a tomar medidas enérgicas contra las declaraciones engañosas para proteger a los inversores finales”, afirma Bioy.

Pero, enfatiza, que “los gestores de activos seguirán operando en un entorno normativo incierto y en rápida evolución».

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