Inversión

Esto va de estímulos y de bancos centrales

Fed BCE Draghi Powell
Reserva Federal de EEUU y Banco Central Europeo (BCE)

Los inversores parecen convencidos de que ante la debilidad de la economía como consecuencia de la guerra comercial, serán los bancos centrales de nuevo los que acudan al rescate aplicando medidas de estímulo monetario. Si de verdad es cierto y se confirma lo que parece que va a ser un crecimiento global más débil y como consecuencia, una caída de los beneficios empresariales, las expectativas tan agresivas que estamos viendo de intervención de los bancos centrales, van a decepcionar. 

Una bajada de 25 puntos el próximo 18 de septiembre por parte de la Fed decepcionará porque todavía dejará los tipos a un nivel por detrás de lo que el mercado de renta fija piensa que debería estar. Y la probabilidad de que sea más de 50 puntos el recorte de tipos, es muy baja. Una bajada de 25 puntos llevaría los tipos al el rango de 1,75%-2%. Aún así, este movimiento seguiría dejando el tipo alrededor de 30 puntos por encima de donde cotizaba el bono del gobierno americano a 10 años.

La esperanza puesta en la intervención de los bancos centrales no va a frenar la desaceleración económica con medidas que actualmente están descontando los mercados. Así, como se puede ver en la tabla a continuación, las probabilidades de que bajen 25 puntos en la reunión de septiembre es del 97,5%, en la de octubre de que vuelvan a bajar 25 puntos es del 61,4% y en la de noviembre, la mayor probabilidad es que no toquen tipos después de las dos últimas bajadas, con un 47,1% de probabilidad. En enero, la probabilidad de una nueva bajada de 25 puntos se sitúa en el 42,2%. Eso sería descontar tres bajadas de 25 puntos cada una entre septiembre y enero. 

Por otro lado, es difícil que la Fed decida ser más agresivo en los recortes de tipos ya que los datos que están saliendo son bastante mixtos. Por un lado los datos de manufactura apoyaría una intervención más agresiva, sin embargo, los de empleo y estabilidad de precios e inflación no lo harían. Si tenemos en cuenta los comentarios de Jerome Powell en julio en relación con el primer recorte de tipos en 10 años, ese movimiento corresponde a un ajuste de medio ciclo y que no debe ser interpretado como una estrategia de bajada de tipos a largo plazo. Va a ser necesario un dato muy malo de empleo, una inflación muy débil, un shock externo importante o un dato del PIB negativo para que la FED reaccione con urgencia con bajadas agresivas.

Eso nos obliga a seguir siendo prudentes con la renta variable, que no reaccionará bien si no se cumplen las expectativas actuales de bajadas de tipos y también con la renta fija, ya que la última fuerte subida de este año ha llevado a una gran proporción de bonos a rendimientos negativos.

Seguimos pensando que la tener una buena proporción de la cartera en liquidez no sólo es prudente, si no también necesario en las circunstancias actuales.

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