El cineasta Carlos Oteyza: «Maduro es una pesadilla, soy de los pocos que no hace cola en el súper»

El cineasta Carlos Oteyza: «Maduro es una pesadilla, soy de los pocos que no hace cola en el súper»
Carlos Oteyza, cineasta venezolano que ha dirigido "El Reventón" (Foto: Casa de América)

“La situación actual de Venezuela es una pesadilla”, explica al otro lado del teléfono Carlos Oteyza, historiador y cineasta venezolano (Caracas, 1951). Y tanto que lo es, las cifras son tozudas, ayer mismo el FMI revisó a la baja sus pronósticos para la evolución de la economía del país liderado por Nicolás Maduro. En 2016 y 2017 se prevé una contracción del PIB del 12% y del 6%, respectivamente, frente a las caídas del 10% y el 4,5% que esperaba anteriormente.

Oteyza lleva alrededor de diez años trabajando en el documental “El Reventón”, que proyecta hoy su segunda entrega en Casa de América, sobre la historia del petróleo en Venezuela, aunque ha habido tiempo abordar otros asuntos que preocupan a ciudadanos venezolanos como él: la inseguridad, la crisis económica y la casi hambruna que está pasando un país con riqueza de oro líquido bajo sus pies.

El cineasta relata, con un cariz muy personal, que sus hijos viven en México y “tienen terror de venir porque la imagen que se da es solo de mal momento”. Eso sí, quiere hacer ver que, a pesar de todo, ellos tienen allí su vida, sus amigos y su trabajo. Cuenta a OKDIARIO que hoy irá a cenar a casa de unos amigos, “pero iré a las 18 horas para a las 21 horas poder regresar a mi casa. Y esto no lo he leído, lo cuento yo, es mi historia, no quiero venir más tarde de esa hora porque el peligro crece exponencialmente por la noche”.

Explica que la situación de hambruna es real como la vida misma. “Salí de casa al trabajo (7 minutos en coche) y vi a tres chicos jóvenes comiendo de la basura. Es la cotidianidad de hoy, pero al mismo tiempo he ido a trabajar, acabo de comer carne, arroz y estoy hablando contigo”. El cineasta es uno de esos privilegiados que tiene capacidad para pagar alimentos más caros, “no tengo que hacer las colas en los supermercados”.

«Soy de los privilegiados que no hace colas en el mercado»

Y es que en Venezuela el sencillo paso de ir al supermercado y comprar lo que apetezca es un espejismo. Se puede ir o no a comprar dependiendo del número en el que termine el carnet de identidad, “no puedes ir todos los días, puedes ir y conseguir productos subsidiados, si algo cuesta 6.000 pesos a precio libre, estos alimentos cuestan 1.000 subsidiados”, comenta Oteyza.

Esta es la razón por la que se hacen largas colas, los venezolanos esperan para averiguar los productos que aparecen, puede ser jabón, azúcar, harina, etc. “Son productos que compra el Gobierno del exterior, trae el azúcar de Santo Domingo y la coloca el Estado con sus redes en los mercados”, explica el venezolano. “Solo tienen ese día para comprar estos alimentos que podrían comprar cuando quisieran, pero pagándolo a precio libre porque hay una doble economía”, aclara Oteyza.

Le preguntamos por las declaraciones en un diario venezolano de Iñigo Errejón, número dos de Podemos, en las que afirmaba que en Venezuela hay colas porque «tienen más dinero para consumir más». Oteyza no tarda en responder que «en un concurso de estupideces mundiales esta debe estar de las primeras, pero la estupidez es libre, claro». Cree el historiador que estas palabras son «un insulto a las millones de madres que he visto en estas colas al sol, llorando desesperadas por una bolsa de harina». 

Para poner fin a este asunto, Oteyza explica que “la cotidianidad está marcada por la escasez, el miedo, la falta de alimentos y la inseguridad, sobre todo la inseguridad”. Ayer mismo Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI concluía que Venezuela vive «una situación de crisis muy importante, no sólo económica, sino también una crisis humanitaria».

«El petróleo fue una oportunidad pero no se planificó nada a largo plazo»

Con respecto al petróleo, lo primero que le pregunto es si el crudo ha sido una condena, una desgracia o una suerte para el país latinoamericano. “El petróleo es un producto que no tiene ni bondades, ni características negativas, simplemente existe. La pregunta es, ¿qué hacemos los humanos con lo que ofrece el crudo?”, comenta Oteyza.

Defiende el historiador que haber sido (y ser) un país productor de petróleo ha supuesto la “gran oportunidad del desarrollo y modernización de Venezuela, pero al mismo tiempo mal instrumentalizado”. Y mira de frente a las élites que han dirigido el país y a una ciudadanía benévola con los mandatarios venezolanos que “no han planificado a largo plazo y no ha dejado de endeudarse, pero el precio del crudo dura lo que dura”.

El petróleo aparece comercialmente en 1914, es el momento en el que perforan el primer pozo y sacan el suficiente crudo para tener la posibilidad de forjar una industria y unas infraestructuras duraderas. Primero fue la compañía Shell la que tuvo en sus manos el negocio del crudo, más tarde llegarían a suelo venezolano otras compañías norteamericanas e inglesas en busca de prosperidad.

Oteyza explica a OKDIARIO que en aquellos momentos, cuando aparece la riqueza bajo sus pies, Venezuela era un país de tres millones de habitantes donde rondaba la miseria y la enfermedad. “La gente se moría de paludismo tuberculosis. Era pobre, ni siquiera era una potencia agrícola. Producía café en la zona de Los Andes y lo demás era producción de supervivencia. Pocas cosas se importaban”, comenta el cineasta. Es en este contexto en el que llega el crudo y el país sufre una severa transformación, “un vuelco que hizo posible que a partir de la II Guerra Mundial nos convirtiéramos en el primer país exportador del mundo y Venezuela vivió una gran época de oro”.

Fotograma del documental «El Reventón» de Carlos Oteyza

Oteyza tilda este periodo de “oportunidad única” no solo para Venezuela, sino también para buena parte de europeos que vivían la posguerra de la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial. “Europa estaba medio destruida y esto hizo que viniesen decenas de miles de personas a nuestro país porque había posibilidades económicas de trabajar y prosperar”, relata el venezolano. El crudo trajo un pan bajo el brazo. “Dio la oportunidad de crear universidades, carreteras, avanzar en medicina, liceos, etc”, afirma Oteyza.

En su historia, Oteyza nos traslada hasta la Venezuela de los años 70, cuando comienzan a subir de manera exponencial los precios del petróleo y el país comenzó a tener una entrada de recursos que no había tenido en su vida, “se le multiplicó por cuatro y cinco el ingreso nacional”, apunta. Un periodo en el que el país latinoamericano, presidido por Carlos Andrés Pérez, era conocido como “La Gran Venezuela”.

Oteyza cuenta que se crearon inmensos planes, “pensamos que podíamos, al igual que otros países petroleros del mundo, el momento de oro de la OPEP, desarrollar nuestro país gracias a la siembra del petróleo”. Es decir, coger ese dinero que provenía del crudo e invertirlo en industria, pero lo que pasó no fue eso, sino que “se generaron menos ingresos y más gastos, así se elevó la deuda”, concluye. De aquellos polvos, vinieron estos lodos. Todo aquello generó una economía que “no resistió la caída de los precios y Venezuela se quedó endeudada fuertemente”. Desde entonces, los vaivenes del crudo han llevado al país de crisis en crisis.

«El final del chavismo se ha convertido en una pesadilla»

Este era el panorama al que se enfrentaba el pueblo venezolano en el S.XX, pero según el cineasta, hijo del periodista español Luís de Oteyza, “no tiene que ver con la casi hambruna actual, las colas, la escasez, el control que tiene el Gobierno sobre toda la producción y nadie puede comprar un dólar legalmente”. Y va más allá en sus afirmaciones, Oteyza comenta que en Venezuela “el final del chavismo y el madurismo se ha convertido en una pesadilla para los venezolanos”. Lo peor, cuenta a este periódico, es que “no sé cómo se va a desarrollar todo esto, cualquier cosa puede pasar”.

Defiende que los últimos 15 años con Hugo chávez han sido una “luna de miel”. Explica el historiador que Chávez repartió ayudas económicas a países del Caribe y otras zonas latinoamericanas que necesitaban dinero, “unos regalos que le dieron al mandatario una popularidad nacional y transnacional”. En 2013 murió Chávez, los precios del petróleo estaban por los suelos y el declive del país era evidente. “A Maduro le ha tocado vivir el socialismo del S.XXI sin producir petróleo, es la verdadera realidad”, concluye Oteyza. Continúa explicando que antes se se podía hablar del socialismo “porque mientras había recursos la gente les votaba y apoyaba, algo que muestra la ligereza de los venezolanos”.

En los años 70 los bancos prestaban dinero a bajo precio, “consideraban que había muchas posibilidades de pagar porque, aunque no éramos un país rico, teníamos crudo bajo el suelo”. Oteyza considera que el pueblo venezolano no ha aprendido nada. “Todo es responsabilidad de las élites y de los ciudadanos que siempre felicitan al que ofrece y no al que habla con cordura de las cosas difíciles como son. Explica que Chávez tuvo gran fuerza sobre la opinión pública, “nunca quiso bajar de popularidad y solo pensaba en gastar y gastar, ahora lo estamos pagando muy duro”.

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