Bonet: «Hay daños irreparables en Cataluña, lo perdido en turismo y comercio no se recuperará»

Bonet-Cataluña
José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España (Foto:Getty)

«El octubre negro es una evidencia. No ha habido ningún sector que no se haya visto afectado. Las expectativas se dieron la vuelta. Hay daños que ya se han padecido: las caídas en los pedidos del comercio, en las reservas de los hoteles, en las matriculaciones… Esto no se recupera. Si hay algo que se recupera, será la normalidad y ya será algo. Pero, hay daños irreparables en Cataluña que no se pueden recuperar«, lamenta José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y también de la productora de cava Freixenet, en una entrevista para OKDIARIO.

Los últimos datos sobre la reducción de un 3,9% en las ventas del comercio minorista, la caída de un 4,7% de la llegada de turistas internacionales a Cataluña y el desplome del 11,6% de las ventas en las grandes superficies en octubre son algunas de las consecuencias del procés -según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) y en opinión de Bonet, algunos de los daños que no podrán paliarse y que la economía catalana ya ha sufrido.

La crisis catalana no sólo ha golpeado a los sectores económicos. También ha ‘manchado’ la marca Cataluña, lo que ha provocado que la comunidad no sea la cuna de algunos de los eventos más importantes. «La reputación también se ha visto afectada. La Agencia Europea del Medicamento se ha perdido. No sólo eso sino que nos eliminaron a la primera de cambio y esto ha sido una mala evidencia. Otros congresos, como el Mobile World Congress y otros proyectos de inversión han advertido de que, en caso de que haya inestabilidad, no se quedarán. Barcelona sólo es atractivo si cuenta con estabilidad», subraya el presidente de Freixenet.

«Las empresas siguen saliendo porque no se fían»

El éxodo empresarial sigue siendo un hecho: casi 2.880 compañías han trasladado sus sedes fuera de la región desde el pasado 2 de octubre hasta el 30 de noviembre. Aunque cada vez es menor, muchas siguen haciendo sus maletas por la incertidumbre política aún sin resolver. «La fuga de empresas se ha moderado mucho desde la aplicación del artículo 155. Antes salían de 200 en 200 y ahora es un 10% como mucho. Aunque, es cierto que van saliendo y a mi juicio, lo hacen porque no se fían: se creen que en las elecciones del 21-D los resultados irán por mal camino», indica Bonet.

Eso sí, si en los comicios catalanes vuelve a plantearse una ruta hacia la independencia «nos encontraremos con un verdadero colapso en Cataluña con el consiguiente daño a los intereses de los catalanes, de los españoles e incluso de los europeos. Las empresas seguirán saliendo» si se vuelve a la DUI.

El presidente de la Cámara de Comercio de España sostiene que la mayoría se han ido sin billete de vuelta y mantiene su postura: «será muy difícil que vuelvan. La estabilidad jurídica es lo importante para que regresen a la larga, pero va a ser complicado que regresen. Sobre todo, en casos concretos como los bancos que no van a volver porque necesitan desde todos los puntos de vista estar en la Unión Europea desde el minuto uno».

De la misma manera que las empresas catalanas no regresarán, las compañías de Reino Unido que trasladen sus sedes tras el Brexit no pensarán en Barcelona como primera opción si el conflicto político permanece, según Bonet. «Cualquier empresa necesita un entorno estable como condición necesaria. Hay evidencias y no previsiones».

Sin embargo, el presidente de Freixenet es optimista. En los comicios catalanes del 21-D ve una «oportunidad» para que esta situación dé un giro de 180 grados. “En el caso de que en las elecciones del 21-D, el gobierno que salga, sea del color que sea, acate la Constitución y el Estatuto de Autonomía y las leyes democráticas, todo el proceso habrá sido una mala pesadilla».

«Yo soy optimista. Veo problemas inmediatos, pero Cataluña tiene un gran futuro siempre que no lo destruyan las hojas de ruta independentistas«, concluye.

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