¡Audacia como liderazgo!

Mercados.
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“Es mejor liderar desde atrás y poner a otros al frente, especialmente cuando las cosas van bien. En cambio, debes tomar la primera línea cuando hay peligro. Es entonces cuando la gente apreciará tu liderazgo” Nelson Mandela

Hace escasas semanas les explicaba de qué manera hemos hecho frente a la crisis del COVID-19 en Blackbird Bank. Nosotros  focalizamos la estabilidad del mercado sobre tres pilares fundamentales; las políticas fiscales, las políticas monetarias y las medidas de confinamiento a escala global.

Solamente tomando estas tres medidas Mr. Market recuperaría el sentido común, aún y siendo el menos común de los sentidos. No está de más recordar que esta crisis ha sobrevenido en un contexto financiero de importante calado; los bancos centrales estaban cerca de agotar su artillería pesada, y sus medidas no convencionales no lograron devolver a nuestras economías desarrolladas ritmos de crecimiento anteriores a 2008. La efectividad con la que la economía especulativa ha demostrado infatuar los mercados de liquidez ha servido para manipular al consumidor con su falso efecto riqueza, pero eso sí, a un coste absolutamente excesivo y bajo cimientos económicos realmente débiles, como actualmente estamos descubriendo.

De esta crisis saco algo globalizado, y es un sesgo de ninguneo constante hacia la pérdida del autocontrol. La parálisis a la hora de reaccionar que provocó este preciso sesgo mental en 2008, ha vuelto nuevamente a ser desgarrador en esta ocasión. Creernos que nada puede escapar a nuestro control es cuanto menos un craso error, lo que finalmente evidencia que reaccionemos con cierto ninguneo sobre un “cisne negro” que se podía prever y anticipar al menos en Europa, es conocido aquello de que la humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.

Lo único positivo a diferencia de antaño, es un cambio de actitud a la hora de tomarse en serio la crisis, ¡algo es algo! Espero que en la próxima ocasión, que la habrá, el mundo haya pasado de ignorar y menospreciar una crisis a anticiparla, o al menos valorar de antemano sus consecuencias. Ahora escasamente podríamos decir que hemos sabido reaccionar a tiempo, pero no anticiparnos a ello, ¡la experiencia es un grado!

Estas medidas tomadas con gran celeridad son las responsables de que hoy estemos hablando de la normalización de la curva, algo absolutamente necesario puesto que capitalizar un desastre matemáticamente es posible y actuar para romper la dinámica del interés compuesto es sumamente preciso. Si no volvemos a dar un paso en falso y las autoridades sanitarias del mundo siguen monitorizando y decidiendo sobre las estadísticas, esta crisis sanitaria se podría resolver en un par de meses. En este periodo volver a la actividad económica de manera gradual marcará el tipo de recuperación que tendremos.

Obviamente parece claro que habrá un repunte fuerte en el tercer trimestre de 2020, pero a posteriori nos costará mucho más que los excesivamente optimistas pronósticos de nuestros ministros de economía globales. El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error siempre acaban gritando.

«El futuro pasa por los gobiernos y no por los bancos centrales»

No puedo negar que tengo ciertos temores sobre la evolución futura de nuestras sociedad, habida cuenta de un giro autoritario de los gobiernos, los cuales ya se sinceran de manera clara sobre los errores cometidos en 2008, un poco tarde para mi gusto. Equivocadamente los gobiernos progresistas culpan a la libertad de los problemas de la crisis de 2008, pretendiendo aglutinar decisiones y atribuciones que afectan a la totalidad de la sociedad.

Ante un entorno tal, y con unos bancos centrales declarando un soporte total e ilimitado a los mercados, queda claro que el futuro pasa por los gobiernos y no por los bancos centrales. Quizás no sería del todo negativo que los gobiernos tomaran el control reduciendo la participación social del mismo hasta el 5% del PIB, y reformando con determinación lo que no ha funcionado, que es precisamente copar demasiadas libertades con burocracia y sin apenas incentivo.

Estamos de acuerdo que por lo tanto de esta crisis no nos sacará este gobierno, incapaz de anticiparse a cualquier hecho y cometiendo temeridades como permitir este año el ‘8M’. Son las personas y la calidad humana de las mismas quienes han dado una ejemplar muestra de responsabilidad social, y quienes nos sacarán de esta maldita crisis.

Sin embargo, la propia concepción del poder implica siempre la necesidad de autoproclamarse más poder, y el giro autoritario de los gobiernos en mi opinión se antoja más como un riesgo, que como una oportunidad. Por lo tanto, debemos permanecer muy atentos a las medidas que aplicarán en los próximos meses, medidas para evitar una segunda oleada de contagios principalmente, pero sobre todo medidas para enfrentarnos a una costosa recuperación.

Familias y empresas

Dichas medidas seguramente implicarán desajustes presupuestarios con la emisión por parte de los Estados de deuda a muy largo plazo, para poder apuntalar la economía a corto y medio plazo. Estos desequilibrios presupuestarios no pueden bajo ningún concepto venir de un incremento de impuestos a un tejido empresarial agonizando, como tampoco de recortes en las prestaciones sociales.

Probablemente el mundo del mañana, tal y como vivimos en 2008 con familias y empresas privadas, sea mucho más prudente a la hora de ejecutar sus impulsos debido a que la pérdida de confianza se paga muy cara. Yo para todos nosotros anhelo un mundo más prudente, con mayor vocación al ahorro de nuestras familias, con control presupuestario de los Estados y reducción del aprovisionamiento y las existencias por parte de las empresas.

En esta vida, cuando hay peligro debes tomar la primera línea de batalla; es entonces cuando la gente apreciará tu liderazgo, siempre que lo haya. No debemos nunca olvidar que como sociedad somos muy vulnerables en este planeta, pero como decían mis padres; el amor lo puede todo. El amor de una sociedad valiente que no necesite de gobiernos ni de bancos centrales para vencer la batalla al autoritarismo.

Gisela Turazzini, CEO, Blackbird Bank.

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