El retorno de Reyes: el hombre que dio una Liga al Madrid

Reyes
Sergio Ramos y Roberto Carlos se abrazan con Reyes tras su gol al Mallorca. (AFP)

17 de junio de 2007, el Real Madrid llegaba a la última jornada de Liga con la obligación de ganar al Mallorca tras el Tamudazo de la fecha anterior que les había dejado el título en bandeja. El Barcelona ganaba al Nástic por la vía rápida (1-5) mientras los blancos caían ante los bermellones (0-1) hasta que en el minuto 65 entró José Antonio Reyes.

El sevillano no tardó en aparecer y tan sólo a los dos minutos de estar en el campo ponía las tablas al aprovechar un pase de Higuaín. Mahamadou Diarra daba la vuelta al marcador poco después ante el delirio madridista y el propio utrerano se encargaba de cerrar el campeonato doméstico con un golazo desde la frontal del área.

Reyes se había convertido en héroe por accidente y todas las cámaras le buscaban después del pitido final. «Lo he pasado bastante mal (esta temporada), pero en el guión más importante he estado. Es lo soñado, no puedo pedir nada más. Han sido los dos goles más importantes de mi carrera», reconocía el propio protagonista.

27 partidos oficiales, en los que había marcado tan sólo cinco goles, daban fe de ello. Así, apenas un mes después se confirmaba su fichaje por el eterno rival en la capital de España, el Atlético, y la afición rojiblanca le brindó un desagradable recibimiento debido a que la temporada anterior teniendo un precontrato prefirió jugar cedido en el Real Madrid.

Sus inicios apuntaban a crack

José Antonio Reyes voló del nido del Sevilla muy pronto. A la edad de 20 años y tras cinco temporadas ya en el conjunto hispalense -una de ellas en Segunda División-, el Arsenal se fijó en sus cualidades y pagó 20 millones de euros por hacerse con sus servicios.

A pesar de que en su primera campaña como gunner fue una de las relevaciones de la Premier League, su influencia en el equipo bajó hasta que el cuarto año hizo las maletas de vuelta a España a préstamo, esta vez al Real Madrid.

Después del mencionado año de altibajos en el conjunto blanco, el Atlético no consiguió retomar el vuelo por lo que se marchó cedido al Benfica, donde de la mano de Quique Sánchez Flores realizó un buen curso. Su vuelta a la orilla del Manzanares no fue lo deseado, sin embargo la destitución de Abel trajo a su valedor en Portugal como sustituto.

Una segunda juventud

A partir de entonces, las dos excelentes temporadas que firmó con su también ahora entrenador del Espanyol, le hizo pasar de ser uno de los jugadores más odiados por la afición a uno de los más queridos por los primeros títulos europeos que se conseguían tras muchos años en blanco.

Otro desencuentro con su sucesor, Gregorio Manzano, terminó con Reyes de regreso al Sevilla dónde en sus cinco campañas como hijo pródigo bajó su volumen de partidos. En ésta como perico ya lleva más de la media que en las anteriores aunque llega mermado al Santiago Bernabéu por una fisura en el cuarto metacarpiano de la mano derecha que le obligará a jugar con férula.

 

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