Rafa Jódar reina en la noche de Madrid: se lleva el partido del futuro ante Fonseca y ya está en octavos
El español ilumina la noche madrileña al dominar a Joao Fonseca y acceder a octavos de final
Se cita con Kopriva y ya vislumbra unos hipotéticos cuartos de final contra Sinner
Sinner explica su espionaje a Rafa Jódar en pleno partido
Entrada la madrugada del lunes, Rafa Jódar brama con fuerza para júbilo de una Manolo Santana entregada al grito de guerra de las últimas décadas. «¡Vamos, Rafa!». Celebra el madrileño un triunfo (6-7, 6-4, 6-1) de esos que recordará siempre. Poco importa a los aficionados que el reloj marque la una de la mañana y que el día siguiente sea día laborable, porque el joven ha desatado la locura. Confirma su despegue definitivo, por si alguien creía que su vuelo iba a escasear de kilometraje.
«¡Vamos, Rafa!» «¡Joao Fonseca!». La Manolo Santana disputa en la grada un partido de Copa Davis antes de que los dos protagonistas den rienda suelta a sus derechas. Más afluencia española, faltaría más jugándose en Madrid, pero más decibelios desde el lado brasileño. El carioca es un público bullicioso. Y claro, Fonseca, que desata las hostilidades con un ace, alimenta el fervor. Contrarresta la afición española nutrida de una derecha ganadora de Jódar. Sean bienvenidos a un tiroteo de potencia.
Sesión de dos rombos en la Manolo Santana para dos adolescentes aventajados. Dos talentos precoces que han irrumpido en la élite a dos velocidades. Ambos trepidantes, pero a sus ritmos. Mientras que de Fonseca se lleva hablando dos años; Jódar apenas lleva unos meses copando las conversaciones. Coetáneos generacionales y tenísticos, aunque algo antagónicos en la escena.
A Fonseca le gusta conectar con el público en cada punto; Jódar lo hace en momentos álgidos. Tras un punto de partido o de set. Tal vez le vean expresarme al conseguir un break si ha sido sinuoso. El empate técnico de la grada se traslada a la pista. Nadie cede el servicio en un partido que es una oda a la potencia. ‘Así de fuerte le pego’, pareció decirle Fonseca. ‘Yo no me quedo atrás’, replicó Rafa Jódar con otro ganador. Incluso en las roturas se equiparaban. Arañaba el español y se revolvía el brasileño. Todo igual.
Jódar rezumaba algo más de tensión por aquello de jugar en casa; Fonseca lo aguanta mejor porque lleva conviviendo más tiempo con ello. No obstante, el español va cargando su mochila de experiencias. La de este domingo noche le hace pasar varias pantallas. Se apunta la primera manga en un tie break loco. Del 5-1 a favor se pasa al apretado 5-4 hasta que el botín está en el bolsillo. El segundo set relaja a Rafa Jódar. Recuerden que lleva ya un puñado de partidos a sus espaldas y está entrando en esto de la élite.
Emerge Fonseca con más coraje que otra cosa y aprovechando la ternura del segundo saque de Jódar. Que se beneficie ahora, es posible que dentro de poco no pueda hacerlo. Iguala a mangas el brasileño, aunque se funde a negro en la definitiva. Mejor dicho, le funde Jódar, que se viene arriba para la traca final. Roza el rosco y lo cierra con una derecha ganadora que ya es marca de la casa. Es el ídolo y recoge la distinción sin miedo. Se cita con Kopriva en octavos y vislumbra a Sinner en cuartos de final. Palabras mayores.