FC BARCELONA VS ESPANYOL: JORNADA 3 DE LIGA

Messi decanta el derbi de Barcelona con polémica y fortuna (5-0)

MESSI
Messi celebra el primer gol del partido que no debió subir al marcador. (EFE)

Leo Messi es el mejor remedio contra el virus FIFA. Tres pinceladas en forma de gol del argentino bastaron para resolver el derbi de la Ciudad Condal. Los culés vivieron una noche plácida, con colaboración arbitral, que se redondeó con el debut de Ousmane Dembélé ante un rival peleón, pero carente de gol y de mordiente.

El Espanyol comenzó el choque replegándose en su campo esperando a un Barcelona que disfrutó de la posesión, pero careció de grandes ocasiones de peligro en los metros finales en los primeros compases. Iniesta y Rakitic sobaban el balón, mientras los pericos aprovechaban cualquier mínima pérdida para montar la contra con Leo Baptistao y Piatti como principales velocistas.

Los visitantes, viendo que el Barcelona no tenía ninguna prisa por ir a por el gol, adelantaron su presión obligando a Ter Stegen a demostrar su dotes como un defensa más con el balón en los pies. Cuando parecía que el partido estaba estabilizado, un balón en profundidad de Rakitic a Messi le dejaba sólo ante Pau López para definir por la escuadra. Sin embargo, la acción era totalmente ilegal, puesto que el astro argentino se encontraba adelantado casi un metro respecto al último defensa españolista.

Ese tanto pareció activar a un Messi que hasta ese momento había jugado apático hasta el punto que cedió dos faltas desde la frontal a Luis Suárez. El argentino se embaló y en otra combinación eléctrica con Rakitic, el croata se encontró con el portero perico para evitar el 2-0. El 10, sin embargo, no iba a parar hasta dejar encarrilado el partido.

Un contragolpe vertiginoso liderado por Jordi Alba tuvo un desenlace muy afortunado. El lateral culé cedió el balón a Messi para que regatease desde la frontal del área con la fortuna de que el rechace de los defensas españolista cayó en su bota y centró al área sin mirar. En medio de una maraña de defensas, apareció Leo para tirarse en plancha y anotar la sentencia antes en el minuto 35.

El golpe afectó al Espanyol por lo azaroso del gol y por ver derruido su planteamiento inicial. Por si fuera poca fortuna, los de Quique vieron como su tren para reengancharse al partido se escapaba después de que Piatti disparase al palo su ocasión más clara a tres minutos del descanso. Los visitantes no se podían creer tanta desdicha en un derbi que no era tan desigual.

El Espanyol volvió a perdonar

Los pericos salieron con hambre en la segunda mitad ante unos culés que salieron perezosos y con ganas de echarse una siesta en pleno partido. Piatti volvió a tener en sus botas una clarísima ocasión a los cinco minutos del reinicio después de que Jordi Alba no se comunicase bien con Ter Stegen y despejó dejando el balón franco al argentino. La vaselina del jugador se marchó por muy poco con todo a favor.

El Barça se aplicó la ley del mínimo esfuerzo esperando que su talento hiciese el resto. Controlando el balón con posesiones interminables, los culés desfondaron a un Espanyol valiente, pero sin mordiente. En una arrancada de Luis Suárez, Messi amplió su particular idilio con el gol. El uruguayo condujo, la defensa rechazó hasta la posición de Alba y éste asistió a un Messi que anotaba a placer el tercero.

Y con la puntilla de Leo, los culés se dieron el gustazo de gritar con el debut de un Dembélé que participó como asistente en el que sería el quinto gol azulgrana, asistiendo a Luis Suárez.

Valverde pudo aprovechar para experimentar con Rakitic de pivote defensivo y Paulinho mostró en los minutos finales sus dotes como llegador en segunda línea sin encontrar el gol, algo que sí encontró Piqué para aumentar la goleada ante un rival que le motiva.

El Barcelona sumó un triunfo cómodo en un derbi que podría haber tenido más historia de no ser por el error arbitral. Messi sigue pidiendo a gritos que se le idolatre: lleva cinco goles en tres partidos Liga. Una locura.

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