El sencillo truco de los fontaneros para evitar que se congelen las tuberías en invierno: sin productos caros
Existen muchos remedios para desatascar el fregadero, pero cuando llega el invierno y aumentan las heladas surge otro problema en las casas de España: las tuberías congeladas. Por suerte existe un truco para evitarlo.
Muchos consideran que el riesgo aparece en cuanto el termómetro baja de cero, pero la realidad es menos automática. La congelación de una instalación doméstica depende de varios factores térmicos.
Los fontaneros han explicado que hay que fijarse en la temperatura, el material de las tuberías, la localización y el tiempo de exposición al frío. Si ignoras estos factores, puede acabar en una avería grave, fugas o reventones.
El truco de los fontaneros para que no se te congelen las tuberías de casa
En buena parte de España es habitual que por la noche se baje de los -6 °C. Los fontaneros coinciden en una medida sencilla y eficaz: dejar un grifo goteando ligeramente.
No va a suponerte un gasto enorme y es eficaz. No se trata de evitar que el agua se congele por el movimiento (el caudal debe ser mínimo), sino de liberar la presión interna.
Al tener una salida, la presión generada por la expansión del hielo no se acumula y la tubería no alcanza el punto crítico de rotura. Este gesto debe combinarse con un buen aislamiento. Eso es lo que marca la diferencia.
Por ejemplo, las fundas de espuma aislante en tuberías exteriores, codos y llaves de paso ayudan a retrasar la congelación varias horas. En viviendas vacías o segundas residencias, cerrar la llave general y vaciar los circuitos accesibles sigue siendo la opción más segura.
Y es que un pequeño gesto premeditado puede evitar una avería que, en pleno invierno, siempre llega en el peor momento. No olvides lo caros que son los fontaneros.
Temperatura a la que empiezan los problemas reales en las tuberías de casa
Desde el punto de vista técnico, el verdadero umbral de peligro no está en los 0 °C, sino alrededor de los -6 °C. A partir de esa temperatura, el calor residual del interior de la vivienda y el aislamiento de paredes y suelos dejan de ser suficientes para proteger el agua que permanece estancada en el interior de las tuberías.
El riesgo se multiplica en zonas expuestas al viento, donde el efecto de enfriamiento acelera la pérdida de calor incluso con temperaturas algo menos extremas.
Los tramos más vulnerables suelen encontrarse en garajes sin calefacción, cámaras de aire, sótanos, fachadas exteriores o conducciones que discurren bajo el suelo. En esos puntos, el agua puede permanecer horas sin circular, lo que facilita la formación de hielo y aumenta el peligro de rotura.
Debes usar este truco: el motivo por el que las tuberías revientan en invierno
Debes echar mano de este truco por una razón básica: no es sólo que la tubería pueda congelarse, es que el riesgo de que reviente es bastante alto. Todo por culpa de la presión interna.
Cuando el agua se congela, aumenta su volumen aproximadamente un 9%. Esa expansión empuja el agua líquida restante hacia los extremos cerrados del circuito, lo que genera una presión hidrostática enorme.
Cuando esa presión supera la resistencia del material, la tubería acaba cediendo. Por eso, muchas roturas aparecen en codos, uniones o tramos alejados del punto inicial de congelación.