Parece una simple lagartija, pero esta especie invasora dañina altera los ecosistemas de las Islas Canarias
Según alertan los expertos, las especies invasoras son muy peligrosas para conservar el patrimonio biológico y la biodiversidad de una región. En las Islas Canarias, se calcula que existen unas 17.200 especies marinas y terrestres, de las que aproximadamente 3.600 son endémicas. El Gekko Gecko es una especie invasora que preocupa especialmente a los científicos y las autoridades, ya que su presencia en las Islas Canarias ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
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Según alertan los expertos, las especies invasoras son muy peligrosas para conservar el patrimonio biológico y la biodiversidad de una región. En las Islas Canarias, se calcula que existen unas 17.200 especies marinas y terrestres, de las que aproximadamente 3.600 son endémicas. El Gekko Gecko es una especie invasora que preocupa especialmente a los científicos y las autoridades, ya que su presencia en las Islas Canarias ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
El proyecto del Gobierno de Canarias «Ciencia Canaria» es claro respecto a las especies invasoras, ya que pueden desestabilizar por completo ecosistemas que han tardado cientos, e incluso miles de años, en alcanzar un equilibrio: «Cuando de pronto llega una especie de fuera del entorno ecológico pueden ocurrir varias cosas. Una de ellas es que esta especie esté más capacitada que otras autóctonas. Esto significa que se alimenta de sus recursos, les roba el espacio o las devora sin control. En otras palabras, se rompe el equilibrio debido a la invasión».
Alerta en las Islas Canarias por esta especie invasora
El Gekko gecko, conocido como perenquén tokay o geco tokay, es un reptil perteneciente al reino Metazoa, filo Chordata, clase Reptilia, orden Squamata y familia Gekkonidae. Fuera de su rango de distribución nativo tiene poblaciones naturalizadas en Martinica, Hawái (isla de Oahu) y Florida. En su distribución natural se encuentra desde el noreste de la India, el suroeste de Asia y los archipiélagos Indo-Australianos. Está presente en el noroeste de Nepal e India, sur de China, Hong-Kong, Camboya, Indonesia (excluyendo Borneo y Nueva Guinea), Laos, península de Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.
Esta especie invasora en las Islas Canarias vive en bosques tropicales primarios o secundarios de tierras bajas o submontanos, aunque también puede ocupar zonas fuertemente alteradas y áreas urbanas. Se trata de un gecónido de gran tamaño que puede superar los 35 centímetros de longitud y los 300 gramos de peso. Su cuerpo es cilíndrico y tanto la cabeza como los ojos son grandes, de color naranja con pupila vertical negra.
En cuanto a su alimentación, el geco tokay se nutre principalmente de invertebrados como polillas, escarabajos, saltamontes, grillos, termitas, cucarachas, mosquitos y arañas. No obstante, también puede consumir pequeños vertebrados, entre ellos otros reptiles, ratas, ratones y serpientes de pequeño tamaño.
La época de reproducción tiene lugar en las estaciones más húmedas y puede prolongarse durante unos seis meses, comenzando generalmente entre los meses de octubre y noviembre. Durante este periodo los machos copulan con frecuencia con las hembras, que suelen poner entre uno y dos huevos aproximadamente cada treinta días. Para atraer a la hembra, el macho emite una llamada repetitiva que puede escucharse a gran distancia; de hecho, el nombre «tokay» proviene de estas vocalizaciones características. Durante la cópula, el macho muerde a la hembra en el cuello.
Los huevos, que miden entre 16 y 20 milímetros, se suelen depositar adheridos a superficies verticales y son vigilados por ambos progenitores hasta su eclosión, que se produce tras unos 64 días. Al nacer, las crías miden alrededor de 40 milímetros. En cautividad pueden vivir hasta 10 años, aunque en la naturaleza su esperanza de vida suele ser menor. Se trata de animales solitarios que solo permanecen juntos durante la época reproductiva.
Medidas de gestión
El Real Decreto 216/2019, de 29 de marzo, establece fuertes restricciones sobre las especies exóticas invasoras consideradas preocupantes para la región ultraperiférica de las Islas Canarias. Según recoge el artículo 2.1, las especies incluidas en esta lista «no podrán ser introducidas de forma intencionada en el territorio canario, ni siquiera en tránsito bajo supervisión aduanera. Tampoco está permitido mantenerlas o criarlas, ni siquiera en espacios confinados, transportarlas con origen o destino en las islas (salvo cuando el traslado se realice hacia instalaciones destinadas a su erradicación), ni introducirlas en el mercado, utilizarlas o intercambiarlas. La legislación también prohíbe ponerlas en situación de reproducirse, criarse o cultivarse, incluso en espacios cerrados, así como liberarlas en el medioambiente. Además, el decreto establece que tanto la Administración General del Estado como la comunidad autónoma deberán adoptar todas las medidas necesarias para evitar la introducción o propagación no intencionada de estas especies, incluyendo los casos derivados de negligencia grave».
Mientras, el artículo 10.1 determina: «Dentro de los dieciocho meses a contar desde que una especie exótica invasora haya sido incluida en la Lista de las islas Canarias, la Administración General del Estado y la Comunidad Autónoma de Canarias, en sus respectivos ámbitos de competencias, pondrán en marcha medidas eficaces de gestión respecto de aquellas especies exóticas invasoras preocupantes para las islas Canarias que hayan comprobado que están ampliamente propagadas por su territorio, de modo que se reduzcan al máximo sus efectos negativos sobre la biodiversidad y los servicios asociados de los ecosistemas y, en su caso, sobre la salud humana y la economía. Dichas medidas de gestión serán proporcionales al impacto en el medioambiente y apropiadas a las circunstancias específicas de la Comunidad Autónoma de Canarias, se basarán en un análisis de costes y beneficios».