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Los expertos instan a que no dejemos así las ventanas: «Contraproducente»

Abrir las ventanas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Ventilar la casa a diario es una de las principales recomendaciones de los expertos, ya que el aire limpio es esencial para la salud. La mayoría de nosotros lo sabemos, y abrimos las ventanas todos los días, tanto en verano como en invierno. Sin embargo, durante los meses de frío, surge una duda muy habitual: ¿es mejor abrir las ventanas por completo durante 10 minutos o dejarlas oscilobatientes durante más tiempo? Normalmente, solemos escoger la segunda opción, creyendo que es mejor. Pero nada más lejos de la realidad; esta forma de ventilar puede favorecer la aparición de humedades y, por ende, resultar contraproducente.

¿El problema? Cuando dejamos la ventana entreabierta durante varias horas el intercambio de aire se produce muy lentamente, enfriando paredes las paredes. Esto reduce la eficacia del sistema de calefacción e incrementa el riesgo de moho y condensación. En definitiva, con esta práctica no renovamos como es debido el aire en el interior del hogar y, además, estamos generando condiciones que pueden afectar tanto a la estructura de la vivienda como a nuestra salud. Esto cobra especial relevancia en personas alérgicas o con problemas respiratorios.

La forma correcta de ventilar la casa en invierno

Dejar la ventana ligeramente abierta durante varias horas no es la mejor forma de ventilar por una razón muy simple: no genera la corriente necesaria para reemplazar el aire viciado del interior por el aire limpio del exterior. El intercambio no es suficiente y, además, aumenta el consumo energético por la pérdida de calor. A esto hay que sumar el riesgo de que aparezcan humedades en las paredes.

Frente a esta práctica tan habitual, sobre todo durante los meses de invierno, los expertos recomiendan optar por un enfoque completamente distinto: abrir completamente las ventanas durante 10 minutos. Aunque parezca poco tiempo, es suficiente para que se renueve el aire interior, expulsando la humedad y los contaminantes.

Otra estrategia recomendada es la ventilación cruzada. Este método implica abrir ventanas o puertas en lados opuestos de la vivienda, creando un flujo de aire que recorra toda la casa. La corriente acelera la renovación del aire, reduce la humedad y elimina partículas contaminantes, lo que mejora la calidad del aire interior.

Estancias

Por lo general, se aconseja ventilar la casa a primera hora, pero según la época del año, esto puede variar. En invierno también se puede hacer al mediodía. Mientras, en verano, un momento ideal es antes de ir a dormir, ya que una habitación fresca ayuda a conciliar el sueño.

No todas las habitaciones son iguales, y algunas requieren una ventilación más frecuente. En la cocina, para evitar olores y vapores, es recomendable abrir las ventanas también después de cocinar. En el cuarto de baño, tras una ducha de agua caliente, cuando la humedad se acumula en paredes, techos y muebles, es el momento perfecto para ventilar, ya sea abriendo ventanas o, si no las hay, la puerta.

Consejos prácticos

Renovar el aire con frecuencia ayuda a reducir la concentración de virus en el ambiente, mejora la calidad del aire interior y protege tu salud y la de quienes viven contigo. Abre ventanas y puertas en lados opuestos de la casa, preferiblemente en las horas centrales del día. Esto crea una ventilación cruzada que mejora la calidad del aire sin perder excesivo calor. Ventila durante unos 10 a 15 minutos al día. Este tiempo es suficiente para renovar el aire sin enfriar demasiado la casa, recomienda ANEFP.

Y añade: «evita dejar una rendija abierta por mucho tiempo: es más eficaz abrir las ventanas por completo durante un corto periodo de tiempo. Usa extractores: instala extractores en baños y cocinas para una ventilación mecánica y eficiente. Si has recibido visitas o has estado en una habitación cerrada, ventila al salir o al volver a entrar».

Purificadores y plantas

Los purificadores de aire, también llamados depuradores, son grandes aliados para eliminar los agentes contaminantes y limpiar el aire. Existen modelos de todo tipo, algunos incluso cuentan con sensores que muestran en una pantalla el análisis de la calidad del aire en tiempo real. Su funcionamiento es sencillo: captan y filtran el aire interior de una estancia, eliminando partículas, polvo, alérgenos y otros contaminantes, para luego liberarlo nuevamente una vez descontaminado.

Por otro lado, algunas plantas pueden absorber las ondas de electrodomésticos, móviles y ordenadores, mientras que, según el feng shui, ayudan a renovar el aire y atraen energías positivas. Entre las mejores plantas para el bienestar se encuentran el helecho, el cactus, las suculentas, el potus, la hiedra, la sanseviera, la cinta y el aloe vera. Todas estas especies tienen propiedades purificadoras y, además, aportan un toque natural.

En definitiva, con una ventilación adecuada, es posible disfrutar de aire fresco, reducir la humedad y proteger la integridad de al vivienda y la salud de quienes habitan en ella.

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