CUE, el jugador de baloncesto al que todos los equipos querrían fichar

CUE
Toyota ha creado a CUE, un robot ‘baloncestista’ que tiene un porcentaje de acierto en tiros que se acerca al 100%

“¿Has visto a ese jugador? ¡No falla ningún tiro!”. “Dicen por ahí que va a ser la próxima gran estrella del baloncesto mundial”. “El equipo que lo fiche ganará todos los títulos”. Bien podrían ser los comentarios que los aficionados al baloncesto hicieran después de ver en acción al ‘jugador’ más deseado del momento. No estamos hablando de LeBron James ni de Stephen Curry, sino de un robot llamado CUE que es la sensación del momento.

Si hace unos días os presentamos a ASIMO, el robot humanoide más avanzado del mundo que ha sido desarrollado por Honda, hoy le toca el turno a la última creación de Toyota. Se trata de CUE, un robot que juega al baloncesto y que cuenta con una peculiaridad que hace que todos los ojos se fijen en él: encesta prácticamente el 100% de los lanzamientos que hace.

¿Y cómo es esto posible? Los ingenieros que crearon a CUE inspirándose en Sakuragi Hanamichi, protagonista de un popular manga llamado Slam Dunk, explican que enseñaron al robot cómo hacer los lanzamientos y la inteligencia artificial y la práctica hicieron el resto. Después de haber tirado a canasta más de 200.000 veces CUE ha sido capaz de ajustar la fuerza y la puntería para ser infalible encestando desde distancias cortas.

Para demostrarlo se organizó una curiosa competición entre CUE y dos miembros del equipo Alvark Tokyo, que participa en la B.League nipona. El objetivo era anotar el mayor número de canastas en diez intentos. Y mientras que los jugadores profesionales Seiya Ando y Zack Baranski erraron dos lanzamientos, CUE fue capaz de encestar los diez. ¡Pleno para el androide!

Eso sí, a pesar de la victoria, todavía queda mucho trabajo por hacer para seguir mejorando a este robot de 1’90 metros de altura. Sus responsables admiten que a CUE le cuesta mucho moverse (está anclado a una aparatosa plataforma con ruedas) y repite siempre los mismos movimientos, que son propios de un maniquí, además de que su forma de bajar los brazos es muy lenta.

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