Cuál es el veneno más letal del mundo y dónde se encuentra

Descubre cuál es el veneno más letal del mundo para que, siempre que oigas hablar de él, huyas por su alta peligrosidad y riesgo.

Cuál es el veneno más letal del mundo
Cuál es el veneno más letal del mundo

¿Cuál es el veneno más letal del mundo? Muchos pueden pesar que es el famoso cianuro, o tal vez la ricina que siempre se considera uno de los peores venenos si bien no existe su antídoto, pero lo cierto es que el veneno más letal de todos se encuentra en una sustancia que muchas personas conocen de cerca y ni tan siquiera imaginan.

Cuál es el veneno más letal del mundo

En el pasado, el arsénico fue considerado el "Rey de los Venenos" ya que era casi indetectable. Fue de hecho el veneno utilizado para quitarle la vida a Simón Bolívar, Napoleón Bonaparte y otras muchas figuras notables, pero en la actualidad el veneno más letal de todos no es otro que es la toxina botulínica, una toxina es producida por la bacteria Clostridium botulinum que en pequeñas cantidades se encuentra nada más y nada menos que en el botox.

El arsénico, como ocurre ahora con el bótox, también se utilizó con fines cosméticos durante la época victoriana, pero con el tiempo fue superado por otros venenos mucho más letales tal y como es el caso de la toxina botulínica, que es incluso más tóxico que algunos compuestos artificiales desarrollados por el ser humano o 600 millones de veces mayor que la del cianuro. Un solo gramo de toxina botulínica sería suficiente para acabar con un millón de cobayas.

Su toxicidad es tal que ha sido declarada arma de destrucción masiva por la Convención de Ginebra y la Convención de Armas Químicas. Este último es un tratado internacional de control de armas que ilegaliza la producción, preservación y uso de armas químicas. Fue firmado por la mayoría de los estados del mundo (192 de 195), con la excepción de Corea del Norte, Egipto y Sudán del Sur.

Cómo es la toxina botulínica

Existen siete tipos de cepas serológicamente diferentes de C. botulinum , que producen diferentes tipos de botulinum: A, B, C, D, E, F y G. Las cepas C y D son las únicas que producen más de un tipo de toxina. Las toxinas más patógenas son A, B y E.

Solo las cepas que producen estas exotoxinas son capaces de desencadenar el botulismo en humanos (ocasionalmente también F). Estamos hablando de una enfermedad transmitida por alimentos bastante inusual que se desencadena cuando comemos alimentos que están intoxicados por estas sustancias.

En este caso, puede volverse mortal si afecta los músculos que regulan la función respiratoria. Hasta hace poco, la tasa de mortalidad de esta enfermedad era muy alta. Sin embargo, después del descubrimiento del antídoto, fue posible reducir los casos de mortalidad en aproximadamente un 20%.

El veneno más letal del mundo y su uso en medicina

A pesar del peligro que este elemento tóxico supone para el ser humano, durante algunas décadas, los investigadores han descubierto que, al usar fracciones infinitesimales de toxina botulínica, se puede obtener un poderoso efecto terapéutico . Por ejemplo, se ha descubierto su utilidad para el tratamiento de la espasticidad, una enfermedad caracterizada por contracciones musculares crónicas involuntarias.

Si el músculo dañado se localiza y se le aplica una pequeña cantidad de toxina botulínica, la espasticidad muscular puede mitigarse casi por completo. Pero esta no es la única enfermedad para la que se ha utilizado esta sustancia. Los médicos más vanguardistas han encontrado muy útil el uso de la toxina botulínica contra el estrabismo, la vejiga hiperactiva e incluso las migrañas.

Y como no, esta sustancia se ha vuelto increíblemente popular en el campo de la estética. El famoso botox no es más que el nombre comercial de la toxina botulínica tipo A. Esta popularidad se debe a su poder para reducir las arrugas y las líneas de expresión durante meses al aplicar una cantidad mínima.

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