Medio Ambiente

¿Qué pasaría si lleváramos osos del Ártico a la Antártida para salvarlos?

osos polares Antártida
Las consecuencias de llevar osos polares a la Antártida

Los grandes depredadores del Ártico dependen del mar helado para cazar sus principales fuentes de alimento, las focas y las morsas. Sin embargo, el calentamiento global está cambiando el hábitat de los osos polares, reduciendo la cantidad de hielo que se forma año tras año y amenazando la supervivencia de los animales. Por este motivo, muchas personas se preguntan si sería buena idea llevar los osos del Ártico a la Antártida para salvarlos.

¿Qué pasaría si lleváramos osos del Ártico a la Antártida para salvarlos?

Puede que el hecho de pensar que los osos polares pueden sobrevivir en cualquier lugar del mundo en el que exista hielo y bajas temperaturas, pero lo cierto es que este animal está acostumbrado a su propio hábitat y quizás llevarlo a otro no sería del todo aconsejable y tampoco factible para la nueva zona en la que tendrían que vivir.

De hecho, trasladar a los osos polares al otro lado del planeta, a la Antártida, sería algo más perjudicial que beneficioso. Por un lado, se teoriza si los osos podrían adaptarse al frío extremo del Polo Sur, donde el hielo se derrite más lentamente y si habría suficiente comida para los osos, sin olvidar que también allí viven focas y pingüinos. Es más, si los osos se cruzaran con los animes que viven en la Antártida el impacto medioambiental que estos animales crearían en el ecosistema antártico podría ser devastador.

En realidad, en la Antártida no existen depredadores terrestres similares a los osos, de modo que la evolución ha llevado a que las focas y los pingüinos se sientan seguros cuando están fuera del agua. Así, si por ejemplo los pingüinos curiosos y dóciles representaron una fácil fuente de alimento para los primeros exploradores de la Antártida, pero hoy en día sus colonias podrían representar cómodas fiestas para los osos polares; por tanto, la fauna actual correría el riesgo de desaparecer. Y no solo están los pingüinos, dado que las focas podrían acabar siendo también presa de los osos.

Además, las dificultades de tal iniciativa también serían políticas: la Antártida se gestiona mediante un acuerdo ratificado por 54 países y la introducción de osos requeriría la aprobación unánime de todos ellos.

Cómo salvar a los osos polares

Puede entonces que la idea de salvar a los osos haciendo que vivan en la Antártida, sea buena desde el punto de vista de estos animales, pero viendo que sería poco factible, quizás la solución esté en salvar su propio hábitat, es decir el Ártico. Por ello, numerosas organizaciones, ya luchan en favor de salvar a los osos polares, trabajando por defender lugares como el Mar de Barents, que ha sido invadido por industrias que extraen gas y petróleo, creando áreas protegidas como la Reserva de la isla Vaigach y apoyando la investigación científica como en las islas Svalbard.

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