Misiones espaciales de la ESA: objetivos de la Agencia Espacial Europea para analizar Mercurio y el clima terrestre
La ESA intensifica sus preparativos para misiones a Mercurio y el estudio del clima terrestre, clave para la exploración espacial y la observación de la Tierra.
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La Agencia Espacial Europea (ESA) está embarcada en dos aventuras fascinantes. Por un lado, observa el planeta más cercano al Sol, Mercurio. Por el otro, enfoca su mirada hacia la propia Tierra, para vigilar la salud climática. En 2026, estas grandes empresas alcanzarán momentos culminantes.
BepiColombo: Mercurio
Después de un viaje de ocho años, la misión BepiColombo de la ESA, en colaboración con la agencia japonesa JAXA, está a punto de llegar a su destino. Su objetivo es orbitar y estudiar uno de los planetas más enigmáticos del sistema solar: Mercurio.
La nave fue lanzada en 2018. Para ahorrar combustible, ha usado la gravedad de la Tierra, Venus y del propio Mercurio como “hondas” que la impulsan y ajustan su trayectoria. En 2024 hubo un pequeño problema técnico que retrasó su llegada final. Ahora, el gran momento está programado para noviembre de 2026.
En esa fecha, la nave se dividirá. El módulo que la llevó hasta allí se separará y dos laboratorios científicos entrarán en órbita: el Mercury Planetary Orbiter (MPO), de la ESA, que estudiará la superficie y composición del planeta; y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio), de JAXA, que analizará su campo magnético y su entorno.
Grandes perspectivas
A principios de 2027,BepiColombo comenzará oficialmente sus investigaciones durante al menos un año. Pero ¿por qué es tan importante estudiar a Mercurio? Porque este planeta presenta condiciones contradictorias y extremas.
De día, las temperaturas superan los 430 °C, suficiente para fundir el plomo, pero de noche caen hasta -180 °C. Así mismo, a pesar de ser tan pequeño, tiene un campo magnético, algo que Venus o Marte no tienen. Además, en sus polos hay hielo de agua en cráteres que nunca ven la luz del sol.
BepiColombo intentará resolver grandes preguntas: ¿Por qué su núcleo de hierro es tan desproporcionadamente grande? ¿Cómo sobrevive su débil campo magnético al poderoso viento solar? ¿Qué procesos modelan su superficie? Las respuestas ayudarán a entender mejor cómo se formaron los planetas rocosos, incluida la Tierra.
La red de guardianes climáticos
La ESA también está desplegando una red de “centinelas” que vigilan la salud de nuestro planeta desde el espacio. Su programa de Observación de la Tierra es fundamental para comprender y combatir el cambio climático.
Una de las misiones más importantes ya está en órbita: EarthCARE. Fue lanzada en 2024 en colaboración con JAXA y es un satélite de última generación que actúa como un detective climático. Su misión es desentrañar un misterio de los modelos climáticos: el papel exacto que juegan las nubes y los aerosoles (pequeñas partículas en suspensión).
Las nubes pueden reflejar la luz solar (enfriando el planeta) o atrapar el calor (calentándolo). Entender este equilibrio es clave. EarthCARE lleva cuatro instrumentos de alta precisión para medir la estructura de las nubes, la distribución de los aerosoles y el flujo de calor en la atmósfera. Sus datos harán que las predicciones sobre el calentamiento global sean mucho más precisas.
Otras misiones
La vigilancia climática es un esfuerzo constante. En 2026 se pondrán en marcha nuevas herramientas de monitoreo. Las más importantes son las siguientes:
- FLEX (Fluorescence Explorer). Medirá desde el espacio el tenue brillo que emiten las plantas durante la fotosíntesis. Esto dirá, a escala global, qué tan sanos están los bosques, cultivos y ecosistemas, y cómo absorben el CO2.
- FORUM. Se especializará en medir el calor que la Tierra emite al espacio en forma de radiación infrarroja, el cual es clave para el balance energético del planeta.
- Sentinel-3C y MetOp-SG (Programa Copernicus). Monitorizarán la temperatura de los océanos, el color de los mares (que indica salud y vida), el espesor del hielo y la composición de la atmósfera.
La ESA organiza la información y la pone a disposición del mundo. A través de su Iniciativa sobre el Cambio Climático (CCI), genera archivos de datos a largo plazo sobre variables esenciales. Estos datos son la base científica para tomar decisiones informadas.
La Agencia Espacial Europea (ESA) no lanza misiones al espacio “porque sí”. Detrás de cada proyecto hay objetivos muy claros. Dos de los más importantes ahora mismo son entender mejor Mercurio (uno de los planetas más extremos del sistema solar) y vigilar el clima de la Tierra desde el espacio. A simple vista no tienen mucho que ver, pero en realidad están más conectados de lo que parece.
La Tierra bajo vigilancia (pero para bien)
Mientras tanto, la ESA también tiene los ojos bien puestos en casa: la Tierra. Desde el espacio se pueden ver cosas que desde el suelo serían imposibles de medir con precisión global.
Aquí entra en juego el programa Copernicus, una red de satélites que observa el planeta las 24 horas.
¿Para qué sirve exactamente?
Los satélites de Copernicus permiten:
- Medir la temperatura global y cómo cambia con el tiempo
- Controlar gases como CO₂ y metano
- Vigilar el deshielo de glaciares y polos
- Medir el nivel del mar
- Detectar incendios, sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos
Estos datos no son solo para científicos: se usan para previsión meteorológica, políticas climáticas y toma de decisiones a gran escala.
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Temas:
- Carrera espacial