Astronomía

Una ingeniera española gana un concurso de la NASA para reciclar residuos en la Luna, pero no puede cobrar el premio

María Jesús Puerta
María Jesús Puerta. Foto: TED en Instagram.
  • Alejo Lucarás
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El desafío de reciclar residuos en la Luna se ha convertido en una de las misiones prioritarias para las agencias espaciales ante el regreso de misiones tripuladas al satélite. Y es que para los especialistas, reducir la basura generada y reaprovechar los materiales disponibles es una cuestión técnica y estratégica que condiciona el futuro de la exploración lunar.

En este contexto, una ingeniera catalana ha conseguido que su propuesta destaque en un concurso de la NASA dedicado al reciclaje en la Luna, logrando un reconocimiento internacional. El proceso, los requisitos del certamen y las consecuencias de las normas del premio explican por qué el éxito no siempre se traduce en una recompensa económica.

Un reto internacional para reciclar residuos en la Luna: ¿Quién fue la española ganadora?

La NASA lanzó el denominado «LunaRecycle Challenge», un concurso enfocado en el diseño de soluciones innovadoras para reciclar residuos en la Luna y reducir el impacto ambiental de las futuras misiones Artemis. El objetivo es minimizar la cantidad de desechos que deben regresar a la Tierra y aprovechar los recursos disponibles en el entorno lunar.

A la primera fase del certamen se presentaron alrededor de 1.200 propuestas procedentes de 80 países. Tras el proceso de evaluación, la agencia seleccionó seis proyectos ganadores: cinco desarrollados por equipos estadounidenses y uno presentado en solitario desde España por la ingeniera de minas María Jesús Puerta, residente en Tarragona.

El premio total del concurso asciende a tres millones de dólares, con un millón destinado a los ganadores de la primera fase. Además del incentivo económico, los proyectos seleccionados obtienen visibilidad y la posibilidad de avanzar hacia el desarrollo de prototipos funcionales.

¿En qué se basó la idea de María Jesús Puerta para reciclar residuos en la luna?

María Jesús Puerta, de 56 años, diseñó su propuesta desde casa utilizando un único recurso: su portátil. El sistema, denominado «Esperanza», se basa en un gemelo digital con inteligencia artificial orientado a la economía circular aplicada al entorno lunar.

El planteamiento parte de una estimación de la NASA: las próximas misiones podrían generar más de 4.200 kilos de residuos. Transportarlos de vuelta a la Tierra supondría un coste aproximado de 50.000 dólares por kilo. Frente a este escenario, el proyecto propone reciclar residuos en la Luna y transformarlos en recursos útiles para las propias misiones.

Entre los materiales resultantes se incluyen metales, plásticos, combustibles y hormigón lunar. Para ello, Puerta utilizó datos públicos de la NASA sobre la composición del regolito (polvo y fragmentos de roca lunar) integrándolos en un simulador que calcula balances de masa y energía.

El sistema reproduce procesos como separación magnética, fundición o pirólisis, demostrando la viabilidad técnica del modelo.

¿Por qué esta ingeniera catalana no pudo recibir el premio de la NASA?

Pese a haber ganado la primera fase, la ingeniera española no podrá recibir el millón de dólares asociado al premio. Las bases del concurso establecen que solo pueden percibir la dotación económica ciudadanos estadounidenses o residentes legales en Estados Unidos.

Puerta ha reconocido que no revisó en detalle las cerca de 50 páginas de normas, centrando su atención en los aspectos técnicos del reto. La condición también afecta a la segunda fase del concurso, ya que únicamente los participantes que cumplan ese requisito pueden desarrollar los prototipos financiados por la NASA.

La única vía para continuar sería asociarse con «partners» estadounidenses y formar parte de un equipo liderado desde Estados Unidos. Esta opción está sobre la mesa, aunque implica acuerdos privados y la imposibilidad de dirigir el proyecto de forma independiente.

Reconocimiento internacional y continuidad del desafío «Esperanza»

Más allá de la recompensa económica, el proyecto «Esperanza» ha situado el nombre de su creadora y el de Tarragona en el mapa de la innovación espacial. La NASA envió un certificado oficial reconociendo el trabajo, un gesto que la ingeniera valora como un logro profesional.

El concurso también busca que las soluciones desarrolladas para reciclar residuos en la Luna puedan servir de inspiración para mejorar los sistemas de reciclaje en la Tierra, aplicando procesos más eficientes y sostenibles en comunidades de todo el mundo.

Aunque no ha recibido apoyo institucional en España más allá del reconocimiento académico de la Universidad Politécnica de Cataluña, Puerta mantiene la intención de seguir vinculada al proyecto.

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