Descubrimiento sin precedentes: arqueólogos hallan un hueso en España que demostraría el uso de elefantes de guerra por Aníbal
El hallazgo de un resto óseo de 2.200 años en Córdoba conecta los relatos históricos de las Guerras Púnicas con pruebas reales
La pieza fue encontrada junto a proyectiles de catapulta, lo que confirma que el animal murió en combate
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Un equipo de arqueólogos españoles, liderados por Fernando Quesada Sanz de la Universidad Autónoma de Madrid, ha logrado un hito histórico en el yacimiento de la Colina de los Quemados, en Córdoba.
El hallazgo de un pequeño hueso de la pata de un elefante, sepultado bajo los restos de una antigua batalla contra los cartagineses, ofrece la primera evidencia arqueológica directa de que los «tanques de la Antigüedad» de Aníbal no solo fueron una leyenda de las crónicas romanas, sino una realidad letal en suelo español.
El «tobillo» que confirma la pesadilla de Roma
El descubrimiento consiste en un hueso carpiano (del tobillo) de unos 10 centímetros, perteneciente a la pata delantera derecha de un elefante. Lo que hace este hallazgo excepcional no es sólo la pieza en sí, sino el contexto: apareció oculto entre escombros de un muro de adobe derrumbado, junto a monedas cartaginesas del siglo III a.C. y una docena de proyectiles de piedra disparados por catapultas.

Todo indica que este animal no murió de viejo, sino en el fragor de un enfrentamiento violento. Según Quesada, es muy probable que este ejemplar formara parte de las fuerzas que Aníbal utilizó para someter a las tribus locales, como los carpetanos, antes de su famosa marcha hacia Italia.
Un souvenir de guerra de hace dos milenios
Una de las curiosidades que más ha sorprendido a los expertos es que el hueso apareció de forma aislada, sin el resto del esqueleto del paquidermo. Esto ha llevado a los arqueólogos españoles a plantear una hipótesis fascinante: debido a su tamaño manejable, alguien pudo haberlo guardado como un recuerdo o trofeo de guerra tras la batalla, preservándolo intencionadamente hasta que quedó sepultado por el paso del tiempo.
Aunque este elefante en concreto no fue uno de los 37 que cruzaron los Alpes en el año 218 a.C., sí pertenecía a la unidad de choque que la familia Barca desplegó en la Península Ibérica para consolidar su imperio de plata. El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science, confirma mediante comparaciones anatómicas con elefantes modernos que estamos ante una pieza clave para entender la logística militar de Cartago.