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China se pasa el juego y logra crear el mítico diamante hexagonal: podría ser 50% más duro que uno tradicional

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Diamantes. Imagen de Freepik generada con IA.

Desde hace más de seis décadas, los científicos intentan demostrar que existe una forma distinta de diamante: el diamante hexagonal. Este tipo de cristal de carbono, que en teoría podría ser hasta un 50% más duro que el diamante cúbico tradicional, ha sido muy difícil de reproducir en laboratorio, lo que lo ha convertido en uno de los materiales más buscados.

Ahora, un estudio publicado en la revista Nature describe la síntesis de un diamante hexagonal de fase pura y tamaño milimétrico obtenido mediante un método específico de compresión de grafito a altas temperaturas.

Qué es el diamante hexagonal y por qué la ciencia lleva décadas intentando crearlo

La historia de este material se remonta a 1962, cuando los científicos plantearon que la estructura cúbica del diamante común quizá no representaba la forma más dura posible del carbono. Desde entonces, numerosos equipos han tratado de producir un diamante con estructura hexagonal, una variante que teóricamente sería aún más resistente.

Pocos años después de aquella predicción, los geólogos creyeron haber encontrado un ejemplo natural dentro de un meteorito. A ese mineral lo llamaron lonsdaleita. Casi al mismo tiempo, otro laboratorio afirmó haber obtenido diamantes hexagonales al comprimir grafito en condiciones extremas.

Sin embargo, décadas más tarde nuevas investigaciones pusieron en duda esos resultados. Dos estudios independientes concluyeron que tanto la lonsdaleita natural como los cristales producidos en laboratorio no eran verdaderos diamantes hexagonales, sino diamantes cúbicos con defectos estructurales inusuales.

Durante los años siguientes se realizaron otros intentos. Algunos experimentos lograron generar pequeñas variaciones de lonsdaleita, pero los cristales eran extremadamente diminutos o apenas se mantenían estables durante unos nanosegundos.

Por ese motivo, el diamante hexagonal siguió siendo un material controvertido y difícil de confirmar, principalmente porque producir cristales puros y de tamaño suficiente resultaba extremadamente complicado.

Cómo ha logrado China crear el diamante hexagonal en laboratorio

Para intentar resolver el problema, el equipo chino utilizó grafito altamente orientado, un material de carbono sintético empleado habitualmente en estudios químicos avanzados.

Los investigadores colocaron una lámina de este grafito entre yunques de carburo de tungsteno y la sometieron a condiciones extremas:

  • Presión de 20 gigapascales (unas 200.000 veces la presión atmosférica).
  • Temperaturas entre 1.300 y 1.900 °C.

Además, descubrieron que el ángulo con el que se aplicaba la presión resultaba clave. En lugar de comprimir el material desde los lados, lo aplastaron desde arriba con una orientación específica.

El resultado fue un diminuto cristal de aproximadamente un milímetro, cuya estructura fue examinada con rayos X y microscopios a escala atómica. Estos análisis confirmaron que los átomos de carbono estaban organizados en una configuración hexagonal con muy pocos defectos.

Cuando probaron sus propiedades físicas, los científicos comprobaron que el material era más rígido y más resistente a la oxidación que los diamantes cúbicos. Sin embargo, la diferencia en dureza fue menor de lo esperado: solo resultó ligeramente más duro, lejos del 50% que predecían algunos modelos teóricos.

Un patrón que empieza a repetirse en los laboratorios

Este resultado no aparece de forma aislada. En 2025, dos grupos de investigación diferentes ya habían obtenido materiales con características similares al diamante hexagonal.

Aunque en esos trabajos las señales obtenidas mediante rayos X no eran tan claras como en el nuevo estudio, el hecho de que varios experimentos independientes hayan producido resultados parecidos sugiere que el material podría reproducirse de manera consistente en laboratorio.

Según Chongxin Shan, físico de la Universidad de Zhengzhou y uno de los autores principales, estos resultados deberían ayudar a convencer a los científicos escépticos de que el diamante hexagonal existe y puede fabricarse artificialmente.

Los propios investigadores sostienen que su trabajo podría ayudar a resolver la controversia histórica sobre este tipo de cristales, aunque reconocen que serán necesarios más estudios para confirmar definitivamente sus propiedades.

Si futuros trabajos respaldan estos resultados, el hallazgo podría tener implicaciones importantes. Los diamantes ya se utilizan ampliamente en herramientas industriales y entornos de alta resistencia, por lo que una versión aún más dura y estable podría abrir nuevas posibilidades para la industria.

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