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La astronomía celebra un hallazgo capital: los lagos de Marte podrían haber sobrevivido gracias al hielo

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Recreación de un antiguo lago en Marte.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El planeta rojo es uno de los más estudiados del Sistema Solar y, aun así, sigue sorprendiendo. A lo largo de décadas se han lanzado decenas de intentos y expediciones hacia Marte desde distintas agencias: la NASA (EE. UU.), la URSS/Rusia, la ESA (Europa) y la CNSA (China), entre otras.

Cada misión ha aportado datos nuevos que encajan con los anteriores y permiten reconstruir, poco a poco, cómo era el planeta y cómo ha cambiado con el paso del tiempo.

En este caso, un estudio publicado en la revista científica AGU Advances y liderado por Eleanor L. Moreland plantea que los lagos de Marte podrían haber aguantado durante años sin necesidad de un clima templado. La clave estaría en el hielo: una capa fina, estacional, que aparece y desaparece, lo bastante «ligera» como para no borrar el paisaje, pero eficaz para proteger el agua.

Descubren que los lagos de Marte podrían haber sobrevivido gracias al hielo

Cuando se piensa en la idea de Marte, lo primero que viene a la cabeza es un planeta rojo, arenoso, con un color muy marcado. Sin embargo, a veces se pasa por alto que hubo agua.

El terreno conserva cuencas de antiguos lagos, deltas y capas de sedimentos que apuntan a agua quieta durante largos periodos, pero las simulaciones suelen dibujar un planeta demasiado frío para mantener agua líquida en la superficie.

El trabajo de Moreland y su equipo indica otra salida. Plantean que no hace falta «calentar» Marte. Basta con que el agua quede bajo un hielo fino durante las estaciones frías. Esa cobertura frena la evaporación y reduce la pérdida de calor y, cuando llega la temporada más suave, el Sol vuelve a hacer su trabajo y el lago recupera agua líquida en la zona superior.

El artículo científico resume el enfoque en tres ideas:

  • Presentan un modelo de lago de complejidad intermedia para simular paleolagos en Marte y unir el clima con el registro geológico.
  • Realizan pruebas de sensibilidad usando límites geológicos del cráter Gale, con escenarios en los que el lago se mantiene estable.
  • Enlazan datos geológicos, hidrología y simulaciones climáticas para explicar cómo los lagos de Marte pueden durar en un entorno frío.

Cómo descubrieron que los lagos de Marte podrían haber sobrevivido gracias al hielo

Para llegar a esa conclusión, el equipo adaptó una herramienta diseñada para reconstruir climas antiguos en la Tierra. Allí se alimenta de «huellas» como anillos de árboles o núcleos de hielo; en Marte no existe eso, así que utilizaron capas de roca, minerales y señales químicas recogidas por el rover Curiosity en el cráter Gale.

El primer paso consistió en rehacer el modelo para condiciones marcianas: gravedad menor, menos luz solar que la actual (por el Sol joven), atmósfera dominada por CO₂ y estaciones más marcadas. A esa versión la bautizaron como LakeM2ARS.

El segundo paso fue ponerlo a prueba con decenas de escenarios: 64 casos distintos, con lagos hipotéticos dentro del cráter durante 30 años marcianos (unos 56 años terrestres). En varios, el lago se congelaba del todo y no remontaba, en otros, el hielo se quedaba en una capa delgada, se rompía con la estación cálida y el sistema aguantaba.

En los casos que mejor cuadran con Gale, un lago pequeño, de unos 10 metros de profundidad, con entradas de agua del orden de 50 mm al mes, logra conservar agua líquida estacional durante más de un siglo.

Qué se sabe sobre los lagos de Marte

Hace unos 3.700 millones de años, Marte ya empezaba a enfriarse, pero muchos lagos aún se comportaban como sistemas dinámicos. En Gale, por ejemplo, las láminas finas de sedimentos y la forma del relieve sugieren periodos de agua relativamente tranquila, sin señales claras de glaciación dura.

Por otro lado, en otros lugares del planeta aparecen deltas bien formados, como el de Jezero, que hoy estudia Perseverance, y que hablan de aportes de río y de una historia más larga que un simple deshielo puntual.

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