Alemania no sabe qué hacer con sus residuos nucleares y excava rocas de 175 millones de años para ocultarlos
La búsqueda de un lugar seguro para almacenar residuos nucleares ha llevado a un equipo de científicos de Alemania a mirar bajo tierra. Se trata concretamente de formaciones geológicas que han permanecido inalterables durante eones.
El proyecto busca garantizar la estanqueidad total frente a la radiación y se centra ahora en el análisis de materiales con 175 millones de años de antigüedad. La iniciativa no solo implica a Alemania, sino que se integra en una colaboración internacional que utiliza el subsuelo de Suiza para las pruebas.
Según el Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ), los expertos están perforando actualmente el laboratorio de roca de Mont Terri. Allí, el objetivo es determinar si las propiedades de ciertas capas sedimentarias son capaces de confinar los desechos radiactivos de forma permanente y sin riesgos para el medioambiente.
El plan de Alemania para almacenar residuos nucleares en rocas milenarias
El equipo de investigación, liderado por el Centro Alemán de Investigación en Geociencias, ha iniciado una perforación de 800 metros de profundidad para extraer testigos de la arcilla Opalinus, una formación rocosa que data del Jurásico.
El proyecto, bautizado como DEBORAH, pretende confirmar si esta estructura geológica puede actuar con estanqueidad, es decir, la propiedad que tiene un elemento de impedir la entrada o salida de fluidos (líquidos o gases) y partículas externas. De esta forma, los especialistas quieren que estas rocas jurásicas actúen como una barrera natural infranqueable para almacenar los residuos generados por las centrales germanas y de otros países vecinos.
Los operarios utilizan una broca hueca que extrae columnas de piedra intactas, lo que permite a los geólogos estudiar la porosidad y la capacidad de sellado del terreno. Esta roca arcillosa, Alemania la considera una de las candidatas principales junto a la sal gema y las rocas cristalinas para albergar el material radiactivo. La estabilidad de estas rocas de hace millones de años es el factor determinante para evitar fugas durante los próximos milenios.
¿Por qué las rocas de 175 millones de años son claves en este experimento?
Estas capas de arcilla tienen una capacidad de autosellado única, ya que si aparece una grieta, la propia presión y humedad del entorno tienden a cerrarla.
Los científicos del Centro Alemán de Investigación en Geociencias llevan tres décadas analizando estas propiedades, pero la perforación actual busca datos más profundos y precisos para calibrar los modelos informáticos de seguridad.
Esta investigación cuenta con el apoyo de la Autoridad Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) de Alemania y el Servicio de Residuos Nucleares (NWS) del Reino Unido. Asimismo, colaboran también la Universidad de Berna y el Museo de Historia Natural de Berna.
La idea, básicamente, es obtener una caracterización total de lo que llaman «roca anfitriona». El doctor Felix Kästner, jefe científico en el lugar, confirma que los primeros 55 metros de perforación han sido un éxito, con una recuperación de núcleos cercana al 100 %.
«A pesar de los retrasos iniciales, la primera sección de perforación se completó según lo previsto. El alto progreso de la perforación mantuvo a los investigadores participantes continuamente alerta durante el mapeo y muestreo de núcleos», dijo Kästner.
Procedimientos técnicos del proyecto DEBORAH
- Estudio integral de la hidrogeología de las formaciones circundantes.
- Uso de experimentos sísmicos para «radiografiar» el subsuelo.
- Mediciones gravimétricas para entender el ciclo del agua cerca de la arcilla.
- Documentación continua de los núcleos de perforación extraídos.
Lo que se extraiga de estos túneles, situados en paralelo a un túnel de autopista, definirá dónde se enterrará el combustible utilizado. Gracias a las condiciones simuladas, los científicos lograron una evaluación práctica que servirá para elegir el emplazamiento final en territorio alemán.
El conocimiento acumulado en el laboratorio de Mont Terri permite a los expertos «pesar» y «mirar a través» de la montaña para predecir el comportamiento de los residuos nucleares a largo plazo.
«El trabajo es una experiencia única para todos los involucrados en la colaboración entre socios y permite a los investigadores experimentar de cerca el proceso de recopilación de datos, que es esencial para análisis de laboratorio posteriores y modelos asistidos por computadora. Esperamos con interés las próximas semanas y las próximas fases de perforación», apuntó Kästner.