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Paperas en niños: Síntomas y causas

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Todo sobre las paperas en niños
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Las paperas son una enfermedad infecciosa que causa una inflamación dolorosa de las glándulas salivales. Por lo general, las glándulas parótidas están involucradas, es decir, aquellas ubicadas detrás de las orejas. Esta enfermedad es conocida sobre todo por el término popular de  «paperas», que se le asigna porque hace que la cara parece más grandes: de hecho, son expulsadas por las glándulas parótidas, hinchadas como consecuencia de la inflamación. Las paperas afectan predominantemente a niños en edad escolar entre las edades de 5 y 10 años, y su frecuencia máxima ocurre entre fines del invierno y la primavera. Por eso, hay que prestar especial atención si en la casa, además del pequeño, hay un hermano mayor. Descubramos más sobre esta enfermedad, con sus causas, síntomas y tratamiento.

Paperas en los niños

Su nombre científio es Parotiditis, pero es llamada de forma popular como paperas. Como ya hemos mencionado, son una inflamación de las glándulas salivales parótidas, las que producen la saliva. Esa se produce como consecuencia de la acción del virus llamado paramixovirus.

Mediante el contacto directo con elementos “afectados” por la patología, por el aire, por la orina e incluso por la saliva se transmiten las paperas, que son contagiosas y que, por regla general, no son graves. Asimismo hay que indicar que se produce en niños fundamentalmente.

El virus de la familia Paramyxovirus, también incluye el virus del sarampión, el virus respiratorio sincitial y los virus parainfluyentes.

Síntomas de las paperas

Las paperas inicialmente se manifiestan con síntomas comunes a muchas otras enfermedades infecciosas. Tras una incubación de unos doce a veintiún días, aparece un malestar general acompañado de apatía, dolor de cabeza , náuseas, dolor de estómago y fiebre ligera.

Puede ocurrir, sin embargo, que el niño no presente ningún síntoma antes de la aparición de la hinchazón. Una de las dos glándulas parótidas generalmente comienza a hincharse después de tres o cuatro días y, dentro de un par de días, también ocurre el mismo proceso en la otra glándula (a veces, sin embargo, la hinchazón puede afectar solo un lado de la cara). La hinchazón aumenta gradualmente hasta que alcanza su punto máximo al segundo o tercer día, luego comienza a disminuir y desaparece en unos siete días.

Cuando las glándulas están hinchadas, el bebé puede quejarse de un dolor intenso y, a veces, puede tener dificultades para comer. Masticar, de hecho, mueve la mandíbula al estimular el área inflamada. La fiebre, en esta fase, suele alcanzar los 38,5-39 °C medidos en la parte inferior.

¿Cómo reconocer las paperas?

Las paperas se pueden reconocer por la inflamación típica de las glándulas parótidas, lo que hace que las aurículas giren hacia adelante y se empujen hacia afuera, haciéndolas parecer más grandes de lo normal. La hinchazón se localiza en el «triángulo de las paperas», es decir, el área entre el margen posterior de la mandíbula, la oreja y el cuello.

Las posibles complicaciones

Las paperas suelen durar unos días en los niños. Las complicaciones que puede acarrear son raras y suelen variar en función de la edad de la persona afectada.

Están especialmente en riesgo los niños pequeños, que pueden sufrir (250 casos de cada 100.000) una forma, generalmente benigna, de meningitis (inflamación de las meninges, es decir, de las membranas que recubren el cerebro). Esta forma de meningitis , que se manifiesta en la fase final de la enfermedad con dolor de cabeza intenso, tortícolis y fiebre alta, se cura sin tratamiento especial.

Otro riesgo grave es el de la encefalitis (inflamación del cerebro), que puede tener consecuencias irreversibles.

En adolescentes y adultos varones, pueden presentarse casos de orquitis, es decir, inflamación de uno o ambos testículos, lo que provoca esterilidad en alrededor del 10 por ciento de los casos. En las mujeres, después de los 12 años, puede ocurrir una inflamación del ovario, sin embargo, que no tiene ningún efecto sobre la capacidad reproductiva.

Una de las complicaciones más temidas de las paperas es la sordera, pero esto es muy raro. Por lo general, se trata de una sordera unilateral (que afecta a un solo oído) provocada por el virus, que se localiza en el nervio acústico y puede presentarse a cualquier edad. Si sospechas que un niño afectado de paperas ha sufrido una reducción de la audición en un oído, es buena idea someterlo inmediatamente a una revisión especializada: en cualquier caso, también podría tratarse de una pérdida temporal.

Tratamiento para las paperas en niños

Cuando se sospeche que el menor puede tener paperas lo que habrá que hacer será llevarlo al médico para que establezca el diagnóstico certero. De ser positivo, lo que recomendará será la ingesta de antiinflamatorios para el dolor y antitérmicos para la fiebre. Eso sin pasar por alto que se indicará al paciente que beba mucho líquido y que guarde reposo durante unos días. Y es que en un periodo de entre 3 a 7 días la enfermedad remitirá sin dejar secuelas de ningún tipo.

Es importante que no acuda a la guardería o al colegio durante esas jornadas para evitar contagiar a sus compañeros de clase.

¿Cómo prevenir las paperas?

Sin lugar a dudas, la principal medida de prevención que se puede llevar a cabo para evitar que el menor sufra la enfermedad es la de recibir la correspondiente vacuna. Nos estamos refiriendo a una vacuna combinada, también conocida como vacuna triple viral o MMR. Esta sirve para evitar que el niño padezca, además de las paperas, la rubéola y el sarampión.

En concreto, la citada tiene que ser inyectada en dos dosis. La primera, cuando el pequeño tiene entre 12 y 15 meses y la segunda, cuando ya cuenta con entre 4 y 6 años. No obstante, hay que consultar el calendario de vacunación de cada comunidad autónoma para seguir sus indicaciones al respecto.

Otros datos de interés sobre las paperas

Además de toda la información otorgada hasta el momento sobre las paperas hay otros aspectos que merece la pena conocer sobre esta enfermedad. Nos estamos refiriendo a los siguientes:

  • Es una patología leve y solo en ocasiones puntuales puede presentar complicaciones. Entre estas se encuentran la aparición de meningitis, la inflamación de los testículos, vómitos y la inflamación de algunas articulaciones.
  • Se considera que es más habitual en pequeños con edades comprendidas entre los 0 y los 3 años.
  • El período de incubación de las paperas es de unas dos semanas, aproximadamente.
  • Quienes tienen más riesgo de sufrirla son los pequeños que no han recibido la correspondiente vacuna.
  • Se establece que deberá volver a llevarse al niño con paperas al médico cuando se den determinadas situaciones. En concreto, habrá que acudir al pediatra cuando después de una semana continúe la inflamación de las glándulas citadas, cuando lleve con fiebre más de tres días seguidos o si siente fuerte dolor por esa inflamación.
  • No menos importante es establecer que se recomienda no darle al pequeño con paperas ácido acetilsalicílico.
  • Será fundamental que los padres estén muy pendientes de que se hidrata convenientemente y es que esa medida jugará un papel fundamental en su recuperación.
  • Solo en casos muy puntuales y concretos las paperas afectan a adultos. Cuando esto se produce la patología alcanza mucha más gravedad y es más habitual que puedan aparecer las complicaciones que hemos mencionado antes.
  • Es fundamental que durante el tiempo que el pequeño tiene la enfermedad no esté en contacto especialmente con bebés, para evitar contagiarles.

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