Las redes se ceban a base de memes con el concejal separatista de Mallorca acusado de agredir a un policía
El edil de Fiestas descubre que en internet no hay resaca que valga ni inmunidad política

Las redes sociales, ese implacable tribunal popular que no concede indultos ni admite recursos, han vuelto a hacer de las suyas. Esta vez, el protagonista involuntario del escarnio digital es el concejal independentista de Fiestas del Ayuntamiento de Capdepera, Joan Campins, quien se ha convertido en carne de meme tras ser acusado de agredir a un agente de la Policía Local y de intentar impedir la identificación de un sospechoso en plena madrugada mallorquina.
Según recoge el atestado policial, los hechos ocurrieron a altas horas de la noche, ese tramo horario en el que las convicciones políticas suelen relajarse al mismo ritmo que se vacían las copas. El documento policial señala que el edil presentaba una «sintomatología compatible con la ingesta de alcohol», una descripción técnica que, traducida al lenguaje popular de internet, ha dado para ríos de creatividad digital.
Desde que OKBALEARES destapara el caso en exclusiva, las redes sociales han entrado en ebullición. Instagram, TikTok, Facebook y, cómo no, los siempre despiadados grupos de WhatsApp familiares —donde nadie se salva— han convertido al concejal en protagonista absoluto de montajes, vídeos y chistes que circulan a mayor velocidad que un bando municipal en fiestas patronales.
Uno de los memes más celebrados por los internautas muestra una imagen manipulada de un mitin político en la que Campins aparece sonriente junto a Luis Rubiales, expresidente de la RFEF, acompañados del ya mítico lema: «No pienso dimitir». Una comparación que, según los usuarios, no necesita demasiadas explicaciones y que ha sido compartida miles de veces con carcajadas virtuales incluidas.
Pero el concejal no está solo en esta comedia involuntaria. La alcaldesa de Capdepera, Núria García, también perteneciente a Més per Mallorca, ha sido arrastrada al mismo huracán digital. En otro de los montajes más difundidos, ambos aparecen vestidos de santos, con aureola incluida, mientras varios policías locales, caricaturizados como devotos feligreses, les ríen las gracias y los observan con admiración celestial. Una escena que, según los comentarios, «resume perfectamente la relación entre poder político y autoridad policial cuando el poder cree estar por encima de la ley».
Mientras tanto, en el mundo real, la alcaldesa parece marcar distancias con su concejal, defendiéndolo cada vez con menos entusiasmo y más silencios incómodos. Un silencio que contrasta con el estruendo de las redes, donde la sátira no duerme y la ironía no entiende de cargos públicos ni de siglas políticas.
Así, entre memes, montajes y sarcasmo colectivo, Joan Campins ha pasado de concejal de Fiestas a animador involuntario del carnaval digital permanente. Porque si algo han dejado claro las redes sociales es que, cuando un político tropieza —presuntamente—, internet no ayuda a levantarse: saca las palomitas, abre Photoshop y convierte el resbalón en espectáculo.
La Policía Local de Capdepera denuncia al regidor de Fiestas del municipio, por agredir a un agente y tratar de impedir la identificación de un sospechoso en una pelea. La madrugada del pasado 1 de enero, en torno a las 03:30 horas, una intervención rutinaria de la Policía por una supuesta agresión acabó derivando en un grave incidente institucional protagonizado por el concejal, según consta en el atestado policial.
De acuerdo con el relato de los agentes actuantes, el edil irrumpió de manera reiterada en la intervención policial, interponiéndose físicamente ante los funcionarios y obstaculizando de forma grave y continuada su labor. La patrulla se encontraba atendiendo a una persona herida y tratando de identificar al presunto agresor cuando el concejal comenzó a increpar a los agentes, adoptando una actitud que las fuentes consultadas califican de «abiertamente hostil, desconsiderada y carente del más mínimo respeto institucional».
Los policías aseguran que, ante esta situación, solicitaron al concejal en repetidas ocasiones, de manera clara y concisa, que cesara en su comportamiento y permitiera el normal desarrollo de la actuación. Sin embargo, lejos de colaborar, el edil hizo caso omiso a todas las indicaciones, persistiendo en una conducta que dificultó tanto la asistencia sanitaria a la víctima como la identificación del presunto agresor, comprometiendo seriamente la eficacia del servicio policial.
Según el informe, el concejal presentaba un acusado estado de nerviosismo y una sintomatología compatible con la ingesta de bebidas alcohólicas, circunstancia que habría contribuido a agravar la tensión del momento. Mientras uno de los agentes se encontraba auxiliando al herido, el concejal incrementó su nivel de agitación, llegando presuntamente a agarrar por la fuerza en varias ocasiones a uno de los policías por partes del uniforme y del chaleco protector, zarandeándolo de forma violenta.
Ante esta intromisión física directa, y con el único objetivo de garantizar la atención a la víctima y preservar la integridad de la intervención, el agente se vio obligado a realizar una maniobra de rechazo proporcional para zafarse del agarre y continuar con su labor asistencial, siempre según la versión recogida en el atestado.
Lejos de deponer su actitud, el concejal habría continuado profiriendo en voz alta expresiones de carácter vejatorio, ofensivo y humillante contra los agentes presentes, cuestionando su profesionalidad y menospreciando su trabajo. Frases como «con lo que cobráis esta noche, para que os estáis tocando los huevos» o «no tenéis vergüenza, siempre hacéis lo que os da la gana, me tenéis que obedecer» consta literalmente en el informe policial.
Fuentes policiales subrayan la extrema gravedad de los hechos, no solo por la interferencia directa en una actuación de emergencia, sino por tratarse de un cargo público con responsabilidades de gobierno, cuya conducta —afirman— «supone un ataque frontal a la autoridad policial y un desprecio absoluto a los principios básicos de respeto institucional y convivencia democrática».
Minutos después del incidente se personó en el lugar la alcaldesa separatista del municipio, Núria García, a quien los agentes informaron detalladamente de lo ocurrido y del comportamiento mantenido por el concejal hacia los funcionarios públicos. Hasta el momento, no ha trascendido si el equipo de gobierno municipal ha abierto algún tipo de investigación interna o si se adoptarán medidas políticas o disciplinarias al respecto.