El concejal separatista acusado de agredir a un policía en Mallorca lloriquea por la filtración del caso
En un comunicado remitido a los medios reconoce errores y acusa a los agentes de facilitar información a la prensa

Joan Campins, concejal separatista de Fiestas de Capdepera, implicado en el incidente ocurrido durante la madrugada de Fin de Año ha reconocido errores en su comportamiento tras la pelea registrada en la plaza des Sitjar, en el marco de la fiesta organizada por el Ayuntamiento. Aunque niega de forma tajante cualquier agresión física o verbal a agentes de la Policía Local, admite que su actuación se produjo en un contexto de tensión y que sus formas «no fueron las más correctas».
El edil no deja de lloriquear en el comunicado remitido a los medios y trata de recular ante un comportamiento violento y agresivo que, supuestamente, mantuvo la noche de Fin de Año, tal y como recoge el atestado policial adelantado en exclusiva por OKBALEARES.
Según el político independentista de Més, los hechos se remontan a la noche del 1 de enero, cuando se produjo una pelea frente al antiguo ayuntamiento que dejó a una persona herida y tendida en el suelo con abundante sangrado. El concejal explica que, tras ser avisado del altercado, recriminó a los agentes su actitud previa al incidente, al considerar que existió una falta de control y prevención durante el evento. Cabe recordar que este edil carece de formación policial y de seguridad. Se trata del concejal de festejos y, según el atestado, iba bajo los efectos del alcohol.
En su relato, reconoce que cuestionó de manera directa la actuación policial una vez la situación ya estaba controlada, algo que contribuyó a generar un clima de tensión innecesario. «Todo sucedió en un momento de nerviosismo», admite, asumiendo que su intervención no ayudó a rebajar el conflicto y que su comportamiento pudo ser interpretado como inapropiado dada su responsabilidad institucional.
El edil subraya que su intención era evitar que se repitieran episodios violentos y reclama una mayor presencia preventiva de la Policía Local en los puntos más conflictivos de los actos festivos. No obstante, reconoce implícitamente que la forma elegida para expresar su malestar no fue la adecuada y que la situación no debería haberse producido.
Pese a esta autocrítica parcial, el concejal rechaza las informaciones que apuntan a un enfrentamiento directo con los agentes y sostiene que su conducta no alteró la actuación policial. También denuncia que la filtración de estos hechos a la prensa responde, a su juicio, a conflictos internos dentro del cuerpo policial.
El episodio ha generado polémica en el municipio y ha reabierto el debate sobre el papel de los cargos públicos en situaciones de emergencia y la necesidad de mantener una actitud ejemplar, especialmente en contextos de tensión y ante los cuerpos de seguridad.
Esta versión facilitada por el concejal independentista (Més per Mallorca) difiere mucho de la versión oficial de la Policía Local. La Policía Local de Capdepera denuncia al regidor de Fiestas del municipio, por agredir a un agente y tratar de impedir la identificación de un sospechoso en una pelea. La madrugada del pasado 1 de enero, en torno a las 03:30 horas, una intervención rutinaria de la Policía por una supuesta agresión acabó derivando en un grave incidente institucional protagonizado por el concejal, según consta en el atestado policial.
De acuerdo con el relato de los agentes actuantes, el edil irrumpió de manera reiterada en la intervención policial, interponiéndose físicamente ante los funcionarios y obstaculizando de forma grave y continuada su labor. La patrulla se encontraba atendiendo a una persona herida y tratando de identificar al presunto agresor cuando el concejal comenzó a increpar a los agentes, adoptando una actitud que las fuentes consultadas califican de «abiertamente hostil, desconsiderada y carente del más mínimo respeto institucional».
Los policías aseguran que, ante esta situación, solicitaron al concejal en repetidas ocasiones, de manera clara y concisa, que cesara en su comportamiento y permitiera el normal desarrollo de la actuación. Sin embargo, lejos de colaborar, el edil hizo caso omiso a todas las indicaciones, persistiendo en una conducta que dificultó tanto la asistencia sanitaria a la víctima como la identificación del presunto agresor, comprometiendo seriamente la eficacia del servicio policial.
Según el informe, el concejal presentaba un acusado estado de nerviosismo y una sintomatología compatible con la ingesta de bebidas alcohólicas, circunstancia que habría contribuido a agravar la tensión del momento. Mientras uno de los agentes se encontraba auxiliando al herido, el concejal incrementó su nivel de agitación, llegando presuntamente a agarrar por la fuerza en varias ocasiones a uno de los policías por partes del uniforme y del chaleco protector, zarandeándolo de forma violenta.
Ante esta intromisión física directa, y con el único objetivo de garantizar la atención a la víctima y preservar la integridad de la intervención, el agente se vio obligado a realizar una maniobra de rechazo proporcional para zafarse del agarre y continuar con su labor asistencial, siempre según la versión recogida en el atestado.
Lejos de deponer su actitud, el concejal habría continuado profiriendo en voz alta expresiones de carácter vejatorio, ofensivo y humillante contra los agentes presentes, cuestionando su profesionalidad y menospreciando su trabajo. Frases como «con lo que cobráis esta noche, para que os estáis tocando los huevos» o «no tenéis vergüenza, siempre hacéis lo que os da la gana, me tenéis que obedecer» consta literalmente en el informe policial.
Fuentes policiales subrayan la extrema gravedad de los hechos, no solo por la interferencia directa en una actuación de emergencia, sino por tratarse de un cargo público con responsabilidades de gobierno, cuya conducta —afirman— «supone un ataque frontal a la autoridad policial y un desprecio absoluto a los principios básicos de respeto institucional y convivencia democrática».
Minutos después del incidente se personó en el lugar la alcaldesa separatista del municipio, Núria García, a quien los agentes informaron detalladamente de lo ocurrido y del comportamiento mantenido por el concejal hacia los funcionarios públicos. Hasta el momento, no ha trascendido si el equipo de gobierno municipal ha abierto algún tipo de investigación interna o si se adoptarán medidas políticas o disciplinarias al respecto.
Fuentes consultadas por este periódico han constatado que sindicatos policiales ya están estudiando interponer una denuncia más contra el regidor por intromisión en la labor policial, obstrucción a los agentes de la autoridad y atentado. De hecho, en breve podrían salir vídeos de la actuación del concejal totalmente fuera de lugar, tal y como reconoce él mismo en su comunicado.