EL CUADERNO DE PEDRO PAN

María Pagés se inspira en Lorca: ‘Paraíso de los Negros’ llegará a Palma el 13 de febrero

El tándem María Pagés-Arbi El Harti explora la angustia existencial y la búsqueda de libertad

maría pagés
La bailaora sevillana María Pagés.

El Ciclo de Danza del Auditórium de Palma, que va por las diez ediciones, es la consecuencia directa de la desaparecida en 2010 Temporada de Ballet, como consecuencia de la grave crisis económica de 2008. En ambos casos, su principal virtud ha sido y sigue siendo abrir al público una ventana al permanente desfile de coreografías que sirvan para mejor comprensión de la danza, creándose entonces un público informado y con sentido crítico.

Tanto en la Temporada como en este Ciclo el flamenco ha jugado un papel destacado permitiéndonos conocer, de primera mano, figuras centrales del género. Por el momento, en lo que se refiere al Ciclo de Danza, las visitas continuadas de Sara Baras, Eduardo Guerrero y María Pagés ha permitido un conocimiento intenso de estilos y maneras bien distintas de interpretar el flamenco. De los tres nombres que he citado, solamente Sara Baras estuvo en la Temporada de Ballet (1996-2010), de manera que el Ciclo de Danza nos ha permitido conocer en mayor profundidad su legado coreográfico.

La próxima cita con el Ciclo de Danza se producirá el 13 de febrero con la posibilidad de acceder a un trabajo potente de María Pagés: Paraíso de los Negros, coreografía que data del año 2020 y que va mucho más allá de inspirarse en el poema homónimo de Federico García Lorca incluido en su poemario Poeta en Nueva York. Teniendo bien presente que los trabajos de esta bailaora sevillana, desde 2011 se centran en unir poesía y danza, tal vez la elección de este poema algo tenga que ver con su última estrofa en la que podemos leer, y deleitarnos: «Es allí donde sueñan los torsos bajo la gula de la hierba / Allí los corales empapan la desesperación de la tinta / Los durmientes borran sus perfiles bajo la madeja de los caracoles / Y queda el hueco de la danza sobre las últimas cenizas». Sobrecogedor.

En la coreografía Paraíso de los Negros el tándem María Pagés-Arbi El Harti explora la angustia existencial y la búsqueda de libertad, y es aquí donde el poema de Lorca sirve para simbolizar que en la oscuridad y los conflictos internos (la negritud) reside una búsqueda de la libertad. La traducción en el escenario es una suerte de monólogo introspectivo. El baile de Pagés está acompañado por un sexteto que persigue maridar el flamenco (guitarra, palmas, voces, cajón) con la música clásica (violín, chelo), mientras el espectáculo se configura en torno a 10 escenas.

Desde que en 2011 María Pagés creó Utopía en colaboración con Arbi El Harti, que además es su marido, es un fluir constante unir poesía y danza, con la particularidad de que El Harti es poeta y catedrático de Literatura, mientras Pagés tiene muy interiorizados dos principios: el primero que «el flamenco siempre está abierto a la academia» y el segundo, que «a pesar de ser muy tradicional, el flamenco es un arte enormemente contemporáneo». De manera que estamos hablando de un baile muy ligado a lo conceptual, hablamos de una coreografía –dicho por ellos- que es en sí misma «un relato dramatúrgico que narra los límites y su violencia sobre la conciencia humana y su ritmo busca el sosiego del equilibrio deseado».

Las diez escenas en que se desglosa Paraíso de los Negros no relatan de qué palos se configuran, sino que apela al legado de gentes como Charles de Foucauld, Fernando Pessoa, César Vallejo, Charles Bukowski, Charles Boudelaire, Gabriel Fauré, Edward Said, Nina Simone, Gustave Flaubert y Pink Floyd. Un telar dedicado a Lorca («aquí», se nos dice, «el principio lorquiano de libertad, es un pájaro atrapado en una ramita untada de cola») y actuando como hilandero el inspirado magisterio de Arbi El Harti; ella evocando la danza curva del agua en la orilla reposada en el poema de Lorca. De nuevo, Norma y Paraíso de los Negros.

Pero no solamente se trata de observar un ejercicio intelectual, puesto que María Pagés es, ante todo, la sublimación de los gritos de la tierra hechos movimiento y quiebro continuo; danza visceral, sublimada por la belleza serena –en ocasiones delicadamente brusca- de sus formas en las tablas. No hablamos de una bailaora cualquiera. En 2022 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Artes, compartido con la cantaora Carmen Linares, además de recibir dos décadas antes el Premio Nacional de Danza. Sin olvidar sus inicios con Antonio Gades y ser la bailaora predilecta de Carlos Saura para participar entre 1983 y 1995 en Carmen, El amor brujo y Flamenco.

María Pagés acercará al Auditórium de Palma El Paraíso de los Negros, la noche del 13 de febrero. La sala magna sumida en un espacio intimista.

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