Tribunales

Declarado culpable el hombre que asesinó con alevosía a su ex mujer en Palma

Jurado Popular
El jurado popular ha emitido su veredicto de culpabilidad en la tarde de este jueves
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El jurado popular ha emitido este jueves un veredicto de culpabilidad hacia el hombre acusado de matar a su ex pareja y prima, con la que tenía cuatro hijos en común, al considerar que cometió un delito de asesinato con alevosía, incluyendo además los agravantes de género y parentesco.

Por unanimidad del jurado, el acusado (J. C. C.) ha sido declarado culpable de matar a su pareja sentimental (R. C.) en un suceso ocurrido el día 3 de noviembre de 2020 en el asentamiento de El Hoyo, situado entre las barriadas de Secar de la Real y Establiments, en Palma.

El Ministerio Fiscal pide finalmente 23 años de cárcel para el varón, al igual que la acusación particular en representación de los padres y hermanos de la fallecida, y la acusación de la Comunidad, que solicita 23 años y medio. Además, reclaman que indemnicen a los hijos de la víctima con 100.000 euros a cada uno y a los padres, con 50.000. El juicio ha quedado visto para sentencia.

En detalle, el tribunal del jurado ve probado que el acusado golpeó reiteradamente a la víctima el día de los hechos en el transcurso de una discusión, clavándole un destornillador y, al pensar que la había matado, la metió en el maletero.

Posteriormente, abandonó el lugar y se dirigió al Camí de Ca na Verda, consiguiendo la mujer salir del guardamaletas durante el trayecto e iniciándose un forcejeo que provocó que el individuo perdiera el control del vehículo y lo estampara contra un bloque de cemento, momento que la perjudicada aprovechó para escapar pese a las heridas.

Sin embargo, el individuo le dio alcance, agrediéndola reiteradamente, golpeando su cabeza contra una pared y después, en repetidas ocasiones, con una piedra hasta causarle la muerte. Después intentó deshacerse de la documentación de la mujer y de su cuerpo, desnudándolo y tirándolo al torrente, tapándolo con ramas y malezas.

El jurado determina además que la víctima estuvo en todo momento en situación de indefensión. Además, contempla los agravantes de género, al entender que el procesado cometió el crimen como manifestación de dominio y control sobre su pareja al pensar que mantenía una relación con otro hombre.

También ven probado el agravante de parentesco, basándose en el libro de familia, los años de relación sentimental y los cuatro hijos que tenían en común. Con todo, el tribunal del jurado ha visto también probadas las atenuantes de toxifrenia leve y de confesión tardía.

Confesó el crimen

El policía encargado de custodiar al acusado aseguró ante el Tribunal que, estando en el precalabozo, le confesó que había estado «intentando evitar» a su mujer desde que rompieron la relación «porque sabía que iba a pasar lo que ocurrió».

Además, destacó la «tranquilidad pasmosa» con la que relató los hechos una vez detenido. «Era un monólogo, se puso de pie, me preguntó si su mujer estaba muerta y empezó a verbalizar», detalló el agente, que negó que el procesado aparentara estado de embriaguez o de haber consumido drogas en el momento de los hechos.

Estando en el precalabozo, el individuo le contó también la discusión que se inició durante el encuentro con su expareja y que acabó perdiendo el control del coche, momento en que ella consiguió salir del vehículo.

«Después la persiguió, le golpeó la cabeza contra una pared, la arrastró hasta el vehículo y le golpeó otra vez la cabeza con una piedra», a la vez que «la apuñaló en tres ocasiones con un destornillador que tenía dentro del coche», testificó el agente, de acuerdo a la confesión del detenido. Asimismo, también le reconoció que «la desnudó y la arrastró hacia un torrente o una zona boscosa».

En su turno de declaración, el médico forense que realizó la evaluación psicológica al acusado aseguró que su capacidad psíquica era «absolutamente normal» cuando cometió el crimen y que tenía «una capacidad intelectual que permite perfectamente el abordaje de lo sucedido».

También añadió que el procesado «incluso eliminó la posibilidad de que el consumo de las sustancias que alegó pudiera estar vinculado con los hechos».

Por su parte, una de las forenses que practicó la autopsia al cuerpo de la fallecida indicó que se detectaron multitud de lesiones en la cabeza como resultado de golpes de «mucha intensidad», producidos «por un objeto contundente de partes irregulares», como una piedra. Estos golpes en la cabeza produjeron a su vez fracturas irradiadas por el cráneo de la víctima.

Asimismo, en los brazos de la fallecida había marcas de agarre, además de arañazos en otras partes del cuerpo y una herida producida por un objeto puntiagudo, como un destornillador, en el tórax. Su cuerpo fue encontrado desnudo en posición fetal, con la cabeza en dirección al torrente y tapado con ramas y malezas.

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