Cambiando identidades
Ni ser más ni ser menos, ésta es la cuestión. En todo caso, igual que Canarias al ser territorios de ultramar. Se trata de preservar nuestra identidad, que pese a ser unas islas con algunas evidentes diferencias, no constituyen, como algunos quieren suponer, una comunidad subordinada a identidades superiores y claramente dominantes en materia lingüística, como son los Països Catalans -ya saben: la nostra nació-, como quieren que así sea una minoría, aunque muy activa, de la población balear y su clase política.
El independentismo de Més y algunas asociaciones como la OCB, Joves per la Llengua y sus correllenguas o más aún los de Volem viure plenament en català lo que pretenden es, más allá de la lengua, cambiar o sustituir nuestra identidad por la catalana, de la que aquí ya estamos importando ciertos usos y costumbres y que, por la fuerza dominante, se puede acabar imponiéndose.
Ésta es pues, a medio plazo, la cuestión: ser una comunidad que no quiera ser ni más ni menos que las demás o ser una comunidad que puede acabar con una identidad claramente subordinada. ¿Quieren ejemplos más allá de la estandarización lingüística de los medios de comunicación, con el Alcover-Moll ya proscrito, para tratar de justificar una normalización, perdiéndose cualquier legítima diferencia idiomática tanto o más válida que la fabriana?
Hasta los autobuses de Palma, desde la época del alcalde Hila, hablan catalán, o sea, anunciando paradas tales como la plaça del Prugrés transformando la pronunciación de las O en U y perdiendo, para mal, lo que nos diferencia. De ahí en adelante, se extienden cada día más evidentes imitaciones que identifican otra región, que ni es superior ni tampoco representa, aunque se pretenda, nuestra identidad. ¿Es esto lo que quiere el independentismo izquierdista sometiéndonos a los Països Catalans?
MARTES: PREVISIONES CATASTROFISTAS. Un estudio sociológico, elaborado por el llamado Fòrum de la Societat Civil de Baleares, señalaba que la población residente de la isla de Mallorca desde ahora hasta el año 2050 alcanzará el millón y medio de personas y que el turismo invadiría nuestras costas hasta límites indecibles. Es decir, un conjunto de previsiones catastrofistas.
Ocurre, sin embargo, que frente a lo que pregona el Fòrum en cuestión, llega ahora el Banco de España, apuntando que el cambio climático es uno de los impulsores de la desestacionalización del turismo en Baleares asegurando que, de acuerdo con la evidencia recopilada sus efectos así como la escasez de recursos hídricos o el aumento de la temperatura del mar ya están influyendo en el comportamiento de la demanda turística internacional, lo que se traduce en un mayor dinamismo en los meses de otoño e invierno e impulsando la desestacionalización.
Es más, las estadísticas del año 2025 ofrecidas por AENA confirman la contención del turismo en Baleares durante el pasado año. Por tanto, aumentos mínimos en los tres aeropuertos de las Islas, quedando atrás los fuertes incrementos de pasajeros registrados especialmente tras la pandemia. Esta es pues otra cara de la cuestión. ¿A qué atenerse? Con el tiempo se confirmarán ambas previsiones.
MIÉRCOLES: CIUDAD EUROPEA. En 2031 España y Malta acogerán las Capitales Europeas de la Cultura, por tanto, camino llevamos de iniciar la cuenta atrás. El próximo marzo se anunciarán las ciudades finalistas y en diciembre se conocerá finalmente la ciudad elegida. Palma presenta la candidatura bajo el lema Mediterrània in Motion, que hace referencia a los conceptos de sostenibilidad y accesibilidad con el objetivo de contribuir a cambiar el modelo de ciudad a través de una nueva concepción del turismo y con la cultura como eje transformador. Todo ello muy sugerente, aunque del dicho al hecho va todavía mucho trecho.
Y Palma compite ahora con Burgos, Cáceres, Granada, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo, Potries y Toledo. No lo tiene nada fácil puesto que algunas ciudades poseen patrimonios impresionantes y son también capaces de articular proyectos muy atrayentes.
JUEVES: EL ECLIPSE. El 12 de agosto de 2026, que será un miércoles para más señas, a las 20.30 horas, tendrá lugar una puesta de sol sobre el horizonte del mar, con un mapa de visibilidad en la mayor parte del poniente de la Serra de Tramuntana, lo cual constituirá un fenómeno excepcional que atraerá a Mallorca miles de observadores para contemplar este singular acontecimiento y a fecha de hoy están desbordándose ya las reservas de hoteles. Como ya es sabido, se trata del eclipse total de sol más esperado de las últimas décadas. Esperemos que los sistemas de control de afluencias a la Serra de Tramuntana funcionen, ya que de lo contrario conllevaría un descrédito de nuestras administraciones difícil de justificar.