Anita Cakes dice adiós a su hogar en la calle Colom: un cierre lleno de emociones en Palma
Para los fundadores, la decisión ha sido dura, meditada y un acto de valentía y cuidado propio

En la calle Colom, donde los aromas de café recién hecho y tartas horneadas despertaban los sentidos de cientos de palmesanos cada día, Anita Cakes cierra un capítulo importante de su historia. Su cafetería más grande, la que muchos consideraban un refugio dulce en medio de la ciudad, pasa ahora a nuevas manos.
Para los fundadores, la decisión ha sido un acto de valentía y cuidado propio. En un emotivo mensaje en Instagram, contaron lo que este año les enseñó: «2025 ha sido un año que nos ha removido mucho por dentro. Un año de parar, de mirarnos y de preguntarnos qué queríamos de verdad… Pero nosotros ya no somos los mismos que al empezar el año».
Cada rincón del local guarda historias: la pareja que celebró su primer aniversario, los amigos que compartieron mil conversaciones entre tartas de chocolate, los niños que aprendieron a amar el dulce como un pequeño lujo de la vida. Y detrás de la barra, un equipo que cada mañana transformaba la rutina en magia con café, galletas y sonrisas.
«El traspaso de nuestra cafetería más grande, de nuestra flagship, de nuestro sueño de estar en la ciudad, no ha sido una pérdida, ha sido una decisión valiente. Desde la madurez, desde el respeto a todo lo vivido y desde el amor al proyecto», escribieron los propietarios, con un tono que mezcla nostalgia y orgullo.
El local se traspasa , pero lo que realmente se despide son: años de recuerdos compartidos, momentos de celebración, y un lugar que se convirtió en parte de la vida de muchas personas. A pesar de la despedida, Anita Cakes continúa, con otros puntos de venta, eventos y tartas que seguirán llenando de dulzura la ciudad. «Gracias al equipo por sostener el día a día con compromiso y cariño, y a nuestros clientes por seguir ahí, acompañándonos en esta aventura dulce que continúa más fuerte y sensata que nunca», añadieron.
El local de Colom cierra sus puertas para ellos, pero no los corazones de quienes lo hicieron suyo. Porque Anita Cakes no es solo un café o una pastelería: es un espacio de historias, risas y cariño compartido. Y aunque este capítulo termina, la aventura dulce continúa, con nuevas manos, pero con la misma esencia que conquistó Palma.