CRIMEN EN CANTABRIA

El mayor de los hermanos homicidas de Castro Urdiales también fingió su secuestro en 2022

Los investigadores no hallan de momento evidencia del maltrato que denuncian los hermanos de Castro Urdiales

hermanos Castro Urdiales
El garaje donde los menores abandonaron el cadáver de su madre en Castro Urdiales (Cantabria).

El mayor de los hermanos homicidas de Castro Urdiales también fingió su secuestro en 2022 tras escaparse de casa durante unas horas. La misma excusa que dio a su abuela la semana pasada para intentar encubrir que había asesinado a su madre.

Los hechos tuvieron lugar en el año 2022 y la Guardia Civil se vio obligada a intervenir. Entonces, con sólo 14 años, el mayor de los hermanos de Castro Urdiales se escapó de casa sin previo aviso.

Después de unas hora de búsqueda, los padres decidieron denunciar la desaparición del menor de los hermanos a la Guardia Civil de Castro Urdiales, que comenzó a buscarle por toda la provincia. Finalmente, encontraron al menor caminando por el arcén de una autovía cercana a su domicilio.

A preguntas de los guardias civiles, el niño relató que «le habían secuestrado y había logrado escapar de sus captores». Los padres quitaron la denuncia y el incidente se saldó sin más problemas de puertas para afuera.

Un secuestro para tapar el crimen

Ahora, casi dos años después, el mayor volvió a fingir que le había secuestrado el día que asesinó a su madre en compañía de su hermano.

El crimen, según la investigación judicial, tuvo lugar tras volver los niños y la madre del colegio. En la cocina, y tras una fuerte discusión por las malas notas del mayor, éste presuntamente agarró un cuchillo y se lo clavó a su madre en el cuello, apuñalándola a continuación cerca de una veintena de veces.

A continuación, los dos hermanos desnudaron el cadáver de su madre y la ataron para transportarla con facilidad hasta el sótano de la casa. Allí, la introdujeron en los asientos traseros del coche para fingir que su madre había muerto asesinada durante un secuestro fallido.

Luego, los hermanos recogieron algunas de sus pertenencias y se marcharon tranquilamente del lugar del crimen hasta el punto de parar en una pastelería cercana para comprarse unos bollos.

Los dos hermanos de Castro Urdiales, de 15 y 13 años, huyeron en dirección al mar, hacia el Parque Cotolino, recorriendo aproximadamente un kilómetro de distancia, cuando recibieron la llamada de su abuela, preocupada porque no podía contactar con la madre.

En esa llamada de teléfono, crucial para la resolución del caso, los menores le dijeron que «algo había pasado con su madre y les habían secuestrado». Asustada, la abuela fue al domicilio de la familia y se encontró con el cadáver de su hija, rápidamente llamó a la Guardia Civil que llegó de inmediato a la casa y tras una primera inspección ocular descartó por completo que se hubiera tratado de un secuestro fallido.

Gracias a las pistas que facilitó al abuela, los guardias detuvieron a los menores en el Parque Cotolino y encontraron el teléfono móvil de la madre del que se habían deshecho con anterioridad.

Allí mismo, los menores confesaron de forma espontánea ante los guardias civiles que eran los responsables de la muerte de su madre, tan sólo unas horas antes.

Tras un primer análisis del crimen, los investigadores sospechan que el mayor de los dos hermanos de Castro Urdiales cometió el crimen de su madre, aunque el menor estuvo presente durante toda la gestación del suceso. Un crimen que no creen premeditado.

Ambos menores de edad han pasado a disposición de la Fiscalía de Menores que ha decretado ya el ingreso en un centro de protección de menores del menor de ellos, de 13 años de edad. El mayor, ahora con 15 años, ha sido internado en un centro de internamiento cerrado para menores. La investigación que señala a los dos hermanos como culpables del asesinato de su madre, Silvia L. una conocida catequista del municipio muy valorada por sus vecinos.

Los guardias del Grupo de Homicidios de la Comandancia de Cantabria no han encontrado hasta el momento signos ni testimonios que corroboren el relato del mayor de los hermanos sobre que sufrían malos tratos de obra y palabara y desde hace dos años, por parte sobre todo de su madre.

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