Ley de Violencia de Género

Una madre trans pierde a su hijo porque la Ley de Violencia de Género la considera hombre

Una madre trans pierde a su hijo porque la Ley de Violencia de Género la considera hombre

Alma es una mujer transexual y lesbiana que, a pesar de ser mujer legalmente, fue condenada como hombre por la Ley de Violencia de Género. Como consecuencia, lleva dos años sin tener contacto con su hijo. Alma cuenta con un informe de disforia de género, una sentencia que indica que es mujer a todos los efectos, se percibe como mujer desde los ocho años y lleva más de tres hormonándose. Sin embargo, ha visto como las leyes y los procesos judiciales han beneficiado a su ex compañera sentimental por haber nacido mujer.

Alma está luchando por recuperar su inocencia y por volver a ver a su hijo que no ve desde hace dos años.

Su historia se remonta al año 2016 cuando se enamora de la que cree que es la mujer de su vida. Ambas deciden formar una familia. Aunque Alma ya había comenzado el tratamiento hormonal para su proceso de transición, fue capaz de dejar embaraza a su pareja.

Fruto de esta relación, en 2017 nace su hijo. Veintisiete días después del nacimiento, la Guardia Civil detiene a Alma por una denuncia de violencia de género. Su ex pareja alega una “supuesta violencia psicológica sufrida durante la relación” por parte de Alma, tal y como consta en el atestado. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género es clara: “ tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”.

Por lo tanto, tras la denuncia se activan los protocolos y la Guardia Civil detiene a Alma. Pese a ser mujer y poseer un documento legal indicándolo, pasa la noche en el calabozo, la procesan como hombre y la asignan un abogado de oficio.

“Salí a hacer un recado y cuando regresé a casa, mi ex se había llevado a mi hijo sin avisar y en cuatro o cinco horas aparece la Guardia Civil. Me dicen que me calle y no diga nada, cuando se supone que tienen haber preguntado e investigado, me llevan a los calabozos” relata Alma. “Aplicándome el protocolo de violencia de género y soy una mujer”, añade.

Alma afirma que el argumento de la Fiscalía para su detención es que en ese momento en su DNI aparecía su antiguo nombre. Alma afirma que pasan por alto “todos los papeles médicos que indican que soy una mujer”.

Alma: “Firmé la conformidad porque pensé que me iban a llevar a una prisión de hombres, a una mujer transexual, y me iban a violar»

“Después de pasar una noche horrible en los calabozos y el traslado a una prisión de hombres, siendo yo una mujer, me dicen que estoy en prisión preventiva”, añade. Los agentes le indican que cuando salga el juicio irá a una prisión de hombres. “Con una denuncia por violencia de género, falsa por supuesto, sin pruebas y siendo una mujer transexual, me iban a violar en la prisión”, sostiene.

Alma afirma que el abogado de oficio que le habían asignado le insiste en que “era muy loable que firmara una conformidad”. Desorientada y en estado de shock por la situación, “no era capaz de leer nada, de entender nada, mi abogado no me informó de nada”. Alma dedujo que si no firmaba la conformidad, “me van a llevar a la prisión de hombres y me van a violar. Hice un garabato, esa no es mi firma legal”.

“Me anularon mis derechos de presunción de inocencia, discriminación por género y sexo, mi derecho Constitucional a no declarar en mi contra, han violado mis derechos por todos lados”, asevera. Alma ha recurrido la sentencia pero su falta de recursos económicos le impide seguir su batalla legal. Quiere recuperar su inocencia y volver a ver a su hijo que no ve desde hace dos años.

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