Ceuta

Un ceutí cuenta su realidad como padre: «Te planteas si tus hijos podrán llegar a crecer y tener la infancia tan feliz que hemos tenido nosotros»

Testimonio de un ceutí
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El pasado 30 de julio, más de 70.000 migrantes llegaron a Ceuta, algunos a nado y otros recorriendo a pie el espigón fronterizo que separa la ciudad de Marruecos. Mes y medio después, alrededor de 15.000 personas, en su mayoría hombres jóvenes, continúan vagando por las calles de la ciudad autónoma, donde muchos permanecen a la intemperie o han instalado campamentos improvisados en espacios públicos.

La Unión Federal de Policía (UFP) en Ceuta ha reclamado «de manera urgente» la actuación del Gobierno ante «la situación límite y el colapso absoluto» que sufren los agentes de la Policía Nacional destinados en la ciudad autónoma. La organización policial ha realizado esta petición después de que una agente destinada en Ceuta sufriera un infarto. «La presión y la sobrecarga extrema de trabajo tienen consecuencias dramáticas. Una compañera de la escala básica, de entre 45 y 50 años, ha sufrido un infarto, presuntamente a causa del brutal nivel de estrés y presión al que están sometidos los agentes, encontrándose actualmente ingresada en la UCI», señala la UFP en un comunicado.

El testimonio de un ceutí sobre la situación en la ciudad autónoma

En una entrevista con José Luis Pérez en «El Cascabel» de TRECE, Hugo, propietario de un restaurante en la ciudad autónoma, ha explicado la complicada situación que atraviesan vecinos y comerciantes después de más de 40 días de crisis. El hostelero ha recordado cómo se produjo el inicio de los acontecimientos y la llegada masiva de personas a la ciudad: «Esto era una marea de gente viniendo hacia todas las partes».

Ante la llegada de miles de personas en cuestión de apenas una hora, numerosos comerciantes decidieron cerrar sus establecimientos como medida de precaución. «Decidimos encerrarnos en los negocios para que por lo menos se lo encontraran todo cerrado y no pudieran acceder a nada», ha relatado Hugo, quien considera que la rápida reacción de los comerciantes ceutíes fue fundamental durante las primeras horas.

La hostelería ha sufrido las consecuencias económicas de la crisis durante toda la temporada de verano, agravada además por la cancelación de las fiestas patronales. Hugo ha reconocido que agosto ha sido un mes «muy malo» y que, en términos generales, el verano ha resultado «catastrófico». A estas pérdidas se añade el perjuicio causado a la imagen turística que la ciudad había conseguido construir durante los últimos años.

La situación no se limita al ámbito empresarial y laboral, sino que también está afectando directamente a la vida familiar de muchos vecinos. «Los niños te dicen: «¿Por qué no puedo ir al parque?» y todo te va creando un clima de crispación en tu día a día que es una injusticia muy grande».

Por otro lado, reivindica el modelo de convivencia de Ceuta, una ciudad de apenas 16 kilómetros cuadrados en la que históricamente han convivido comunidades cristianas, musulmanas, hebreas e hindúes. Sin embargo, considera que la situación actual genera incertidumbre sobre el futuro de la población: «Ceuta es ahora mismo una olla a presión en la que te planteas si tus hijos podrán llegar a crecer y tener la infancia tan feliz que hemos tenido nosotros».

Críticas a la gestión y sensación de abandono

Hugo también ha expresado su malestar por lo que considera una «falta de respuesta suficiente por parte del Gobierno». Entre sus principales críticas se encuentra la ausencia de datos concretos sobre el número de personas que continúan en la ciudad autónoma, así como la lentitud de los procedimientos administrativos. Un mes y medio después del inicio de la crisis, también cuestiona la falta de recursos materiales: «Que te digan que hay cinco ordenadores me parece una vergüenza, pagamos muchos impuestos para tener un país y regularizar expedientes».

Por otro lado, el hostelero ha mostrado su apoyo a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre ellos los miembros de la Policía Nacional, y ha destacado la difícil situación que, a su juicio, están atravesando. «Hemos visto imágenes de policías llorando porque están viendo a compatriotas suyos sufrir y están de manos atadas sin órdenes», ha afirmado.

Precisamente, el sindicato policial sostiene que lo que está ocurriendo en Ceuta «no es una simple crisis migratoria, sino una auténtica invasión que ha desbordado por completo nuestra capacidad operativa debido a la inacción institucional y a la flagrante falta de efectivos». Además, alerta de que los agentes están teniendo que hacer frente a situaciones relacionadas con la delincuencia y asegura que algunos de los inmigrantes portan armas.

«Se están enfrentando a delincuentes que portan palos, facas, machetes e incluso pistolas de perdigones. El nivel de agresividad es tal que ya se están produciendo ataques directos contra militares, policías y guardias civiles». Como ejemplo de esta situación, el sindicato menciona «la detención de un individuo armado con un machete de grandes dimensiones sobre el que pesaban nueve señalamientos en vigor», que además estaba buscado por la Interpol.

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