estudio de la Universidad de los Ángeles

Microplásticos en la saliva: estos son los riegos para tu salud si masticas chicle

Para identificar los tipos y cantidades de microplásticos en los chicles, los autores utilizaron varios métodos de filtración y análisis químico

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Una mujer masticando un chicle.
Diego Buenosvinos
  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

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Masticar un chicle puede parecer una actividad inofensiva y hasta relajante para muchas personas. Sin embargo, un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Los Ángeles ha revelado que el chicle, ese pequeño placer diario, podría estar dejando un rastro mucho más peligroso de lo que pensábamos. Según los científicos, el proceso de masticar chicle puede liberar microplásticos en la saliva, lo que plantea inquietantes interrogantes sobre los efectos a largo plazo de estos pequeños fragmentos plásticos en nuestra salud.

El estudio refleja además que el 94% de los microplásticos se liberaron en los primeros ocho minutos de masticación. Los autores se sorprendieron al descubrir que masticar chicles naturales no suponía realmente una diferencia. El número medio de microplásticos en 1 gramo de chicle sintético era de 104, y en el chicle natural era de 96.

Los microplásticos son fragmentos de polímeros cuyo tamaño oscila entre menos de 5 milímetros (0,2 pulgadas) y 1 micrómetro (1/25.000 de pulgada). Los plásticos más pequeños se consideran nanoplásticos, que se miden en milmillonésimas de metro.

Algunos chicles se mascaron durante 20 minutos en total y la saliva se recogió cada dos minutos, para que el equipo pudiera determinar cómo dependía del tiempo de mascado el número de microplásticos desprendidos.

Para identificar los tipos y cantidades de microplásticos en los chicles, los autores utilizaron varios métodos de filtración y análisis químico, como la microscopía.

Estudio: un hallazgo inesperado

El equipo de investigadores de la Universidad de Los Ángeles (UCLA) llevó a cabo una investigación pionera en la que analizaron la composición de varios tipos de chicles, especialmente aquellos que contienen goma sintética. Tras realizar pruebas exhaustivas, descubrieron que, al masticar estos chicles, los plásticos presentes en su composición se liberaban gradualmente en la saliva.

«Lo que encontramos fue alarmante», comenta Dr. David Jones, autor del estudio. «Al masticar estos chicles, no sólo estamos liberando sabores y azúcares, sino también microplásticos. Estos fragmentos diminutos pueden permanecer en el sistema humano durante un largo período de tiempo, con consecuencias aún desconocidas.»

¿De dónde provienen los microplásticos?

La mayoría de los chicles comerciales (no todos, pero sí los 10 estudiados en Estados Unidos) están hechos con goma sintética, una mezcla de polímeros plásticos como el polietileno, el polipropileno y el PVC. Estos materiales, que se utilizan por su elasticidad y durabilidad, son resistentes a la descomposición, lo que significa que, en lugar de desaparecer, pueden fragmentarse en pequeñas partículas a medida que se mastican.

Según el estudio de UCLA, los microplásticos liberados por el chicle son lo suficientemente pequeños como para ser absorbidos por la mucosa bucal y podrían ser ingeridos, lo que llevaría a una acumulación en el sistema digestivo. Además, los investigadores también encontraron que estos microplásticos podrían quedar atrapados en las encías y dientes, aumentando el riesgo de efectos secundarios a largo plazo.

Impacto en la salud

Aunque los efectos a largo plazo de la exposición a microplásticos aún son inciertos, existe una creciente preocupación en la comunidad científica sobre los posibles riesgos para la salud humana. Los microplásticos han sido asociados con problemas de salud, como inflamación, toxicidad celular y alteraciones hormonales, debido a los químicos tóxicos que pueden adherirse a las partículas plásticas.

«Nuestro sistema inmune no está preparado para tratar con partículas de plástico. Al ingresar al cuerpo, estos microplásticos pueden provocar respuestas inflamatorias y, en el peor de los casos, acumularse en órganos y tejidos», explica el Dr. Javier Hernández, especialista en toxicología ambiental. «Aunque no sabemos con certeza qué efectos tendrá esta exposición prolongada, es un tema que merece atención.»

«El chicle es seguro para disfrutar como lo ha sido durante más de 100 años», ha asegurado la Asociación Nacional de Confiteros a través de correo electrónico de EEUU donde se ha realizado el estudio. El grupo comercial cuenta con empresas miembros que fabrican y venden chicles. «La seguridad alimentaria es la prioridad número uno para las empresas de confitería de Estados Unidos, y nuestras empresas miembros solo utilizan ingredientes permitidos por la FDA», según la CNN.

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