Una vida similar, pero con limitaciones

Marcapasos, el dispositivo cardíaco que permite llevar una vida normal

María Mendoza lleva uno hace años y asegura que se ha convertido en "su mejor amigo"

A raíz de la pandemia y durante un mes, la implantación de marcapasos decreció en un 35,2% respecto al año anterior

Marcapasos, el dispositivo cardíaco que permite llevar una vida normal
En España se implantan alrededor de 40.000 marcapasos cada año.

Un marcapasos es un dispositivo electrónico que envía impulsos al corazón para que mantenga el ritmo normal cuando falla la estimulación fisiológica o normal. Su implantación se realiza mediante una pequeña incisión debajo de la clavícula. La Sociedad Española de cardiología (SEC) señala que en España se implantan alrededor de 40.000 marcapasos cada año, aunque durante 2020, y a raíz de la pandemia provocada por la Covid-19, su implantación entre el 15 de marzo y el 15 de mayo decreció en un 35,2% respecto al año anterior.

Los cerca de 40.000 marcapasos que se implantan anualmente en España hacen que el hecho de tenerlo sea algo relativamente común. En cualquier caso, hay que asimilar la noticia cuando te llega y conocer las limitaciones que ello conllevará en el futuro.

La ventaja es que se trata de una intervención sencilla, según explica la Fundación para el Corazón. Habitualmente, en los marcapasos permanentes el generador se implanta subcutáneamente. Se realiza una pequeña incisión debajo de la clavícula izquierda para colocarlo y se introducen los cables a través de una vena cercana hasta la aurícula derecha o el ventrículo derecho (dependiendo del tipo de trastorno que se esté tratando).

María Mendoza, estudiante de 3º de Periodismo, ahora tiene 21 años y lleva colocado un marcapasos desde los 16. La paciente lleva una vida absolutamente normal, sí, aunque, admite, siempre bajo supervisión médica.

María relata, en declaraciones a OKSALUD, que recibió la noticia entre lágrimas: «Con 16 años que tenía, casi 17, no fue fácil aceptar una decisión de esas dimensiones, porque mi vida iba a cambiar por completo. Tenía que dejar definitivamente el deporte competitivo (el tenis) al que me había dedicado durante ocho años, enfrentarme a un postoperatorio difícil y entrar por primera vez en el quirófano. Todo eso no fue nada fácil.»

Ritmo cardíaco en orden

La futura periodista sufre una enfermedad del corazón conocida como taquicardia ventricular catecolaminérgica polimórfica que produce arritmias y pérdidas de conocimiento que pueden durar varios minutos, es decir, la causa de su enfermedad es que su ritmo cardíaco es reducido, concretamente de 40 pulsaciones por minuto, lo que le lleva a sufrir arritmias y desfallecimientos. Gracias al marcapasos puede llegar a las 60 pulsaciones por minuto, que son las necesarias para llevar una vida normal.

Una vez colocado el marcapasos en quirófano, se comprueba la correcta colocación, se conecta el dispositivo y el procedimiento finaliza cosiendo la incisión. La convalecencia es muy llevadera, y, si todo va bien, el paciente apenas sufre dolores. Así lo relata María: «La primera operación me la realizaron en agosto de 2013 y duró unas dos horas. Todo fue muy bien. Tuve que hacer reposo absoluto durante unos 15 días, hasta que se cayeran los puntos, limpiar la herida y tomar ibuprofeno si había dolor».

Lo normal es que los pacientes retomen sus hábitos enseguida, aunque con algunas pequeñas limitaciones, y así lo afirma la paciente: «Mi vida, a grandes niveles, no ha cambiado demasiado, también porque yo he normalizado mucho el hecho de tener un marcapasos. Pero hay muchas personas que pueden caer en alguna depresión o incluso llegan a ver diferencias en su aspecto físico. La cicatriz se nota un poco, sobre todo en los primeros años, por lo que el verano no es una buena época para algunas personas con marcapasos, aunque no es mi caso».

Una esperanza emergente para estos pacientes es que la tecnología ayuda mucho en el seguimiento de la enfermedad. En la actualidad, gracias a dispositivos remotos es posible monitorizar a los pacientes sin necesidad de que acudan al hospital. En su caso, María cuenta con un dispositivo que manda regularmente sus datos a los médicos del Hospital de La Paz de Madrid que siguen su tratamiento de manera regular, por lo que acude a la consulta una vez al año para la supervisión general.

Precauciones con el dispositivo

Aunque los pacientes llevan una vida totalmente normal, no pueden pasar por los arcos magnéticos de los aeropuertos o estaciones de tren, por ejemplo, por lo que sí, también deben tomar precauciones. Normalmente, los pacientes con marcapasos disponen de un carné de registro europeo que enseñan para no tener que pasar a través de estos dispositivos de seguridad.

También tienen que evitar otros dispositivos electrónicos, por lo que hay que avisar al dentista o al fisioterapeuta en caso de visita para que tengan cuidado en la zona donde está implantado el dispositivo. Lo mismo pasa con los tratamientos. Y también con algunas máquinas como taladradoras, lijadoras, cortacéspedes, y, en general, con todas aquellas que vibren, porque pueden confundir al marcapasos y alterar su funcionamiento.

Otra de las precauciones es el control de las situaciones de estrés. En el caso de María, según explica la paciente, «las situaciones de estrés o adrenalina debo evitarlas, en la medida de lo posible. Por ejemplo, deporte competitivo no puedo hacer, pero eso no me ha impedido dejar de coger mi vieja raqueta y echarme unas cuantas bolas con mis amigos. Tampoco es bueno beber demasiado, fumar y alguna cosa más que va implícita dentro del sentido común, como subirse en una montaña rusa».

«El pasado mes febrero me cambiaron el aparato y me han puesto uno de la marca BioTronic, que es mucho mejor y la batería dura aproximadamente 20 años. Es un seguro de vida para mí y una fuente de tranquilidad para mi entorno. Tengo que reconocer que con el tiempo se ha convertido en mi mejor amigo», concluye María.

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