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Beneficios de activar las semillas y cómo hacerlo

activar las semillas
Cuando se habla de activar las semillas, se refiere a remojarlas para eliminar por completo sus inhibidores enzimáticos.

Cuando se habla de activar las semillas, se refiere a remojarlas para eliminar por completo sus inhibidores enzimáticos.

Cuando se hablar de activar las semillas, se refiere a remojarlas para eliminar por completo sus inhibidores enzimáticos. Son moléculas presentes en el interior de las semillas que evitan que comience el proceso de germinación antes de tiempo.

De este modo, garantizan que la germinación sólo tenga lugar cuando en la naturaleza se den las condiciones adecuadas tanto de humedad como de calor. Así, cuando se remojan las semillas, dichos inhibidores pasan al agua. Veamos los beneficios de activar las semillas.

Aprovechar al máximo los nutrientes de las semillas

El proceso de germinación comienza en el momento en el que se remojan las semillas. Por lo tanto, una buena opción es permitir que las semillas comiencen a brotar, manteniendo la humedad durante 24 horas.

Dichos inhibidores son antinutrientes. Así, cuando se eliminan se mejora de forma notable la digestión de los alimentos, favoreciendo el tránsito intestinal y evitando determinadas enfermedades como el estreñimiento.

Así, de esta manera el ácido fítico, presente en las semillas, se reduce, mejorando con ello la absorción de minerales por parte del organismo. También se eliminan los taninos y polifenoles, antioxidantes que bloquean la absorción del hierro y el cobre, al tiempo que disminuyen la absorción de las proteínas. En cuanto a los oxalatos, son sustancias que impiden la absorción de calcio por parte del organismo, y su exceso aumenta el riesgo de desarrollar cálculos renales.

Los antinutrientes se neutralizan cuando se encuentran en un entorno óptimo de humedad y calor. Así, se aprovechan al máximo los nutrientes de las semillas.

Cómo activar las semillas

1.El primer paso para activar las semillas consiste en remojarlas entre 6 y 12 horas en abundante agua tibia. Es importante que las semillas estén crudas y secas. Durante ese tiempo se recomienda cambiar el agua entre dos y tres veces.

2.Una vez transcurrido el tiempo, tan sólo hay que enjuagar bien con agua a presión y a escurrir.

3.Si se desean guardar y no consumir en el momento, es importante secar muy bien las semillas para evitar que aparezca moho. Para ello, hay que extenderlas sobre una superficie plana y seca. También se puede utilizar un deshidratador a 40ºC.

Activar las semillas es un modo muy recomendado y saludable de mejorar la alimentación. Las semillas son muy ricas en minerales y ácidos grasos esenciales, sustancias que hay que aprovechar.

 

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