Vox devora a Sánchez
Si Aragón es el Ohio español y adelanta los resultados de las elecciones generales con una precisión milimétrica, la segunda etapa del rally electoral que el PP planteó a Sánchez para demostrarle que sigue en La Moncloa por empecinamiento autoritario, no porque cuente con respaldo social, deja varios apuntes interesantes.
¿Sorpasso de Vox al PSOE? El PSOE está más cerca de ser superado por Vox, y pasar a ser la tercera fuerza política en España, que de ganar unas elecciones. Sucedió en Extremadura y ha vuelto a repetirse en Aragón, dos históricos feudos del socialismo patrio. Pilar Alegría, la ex portavoz del Gobierno, tiene al PP a ocho escaños y sólo aventaja en cuatro a Vox, que ya es, por ejemplo, la segunda fuerza en la ciudad de Teruel y en varias localidades del área metropolitana de Zaragoza.
¿El muro, qué muro? La estrategia sanchista de engordar a Vox para torpedear al PP se ha convertido en un bumerán contra su patrocinador, autoerigido en líder internacional contra la supuesta ultraderecha mundial, pero incapaz de frenarla siquiera en España. Prometió levantar un «muro de democracia» contra PP y Vox. La realidad es que en las Cortes de Aragón habrá 40 diputados de la derecha y sólo 25 de la izquierda. El apoyo en las urnas a las derechas alcanza ya dimensiones de muro infranqueable para el conjunto de la izquierda. Es democracia y una oportunidad para España.
Sánchez fabrica ultraderechistas. El caudillo del PSOE se ha convertido en una máquina de fabricar ultraderechistas. Nunca antes las formaciones a la derecha del PSOE habían cosechado un respaldo tan mayoritario de la sociedad española desde la muerte de Franco. El 60% en Extremadura y el 52% en Aragón, con uno de los parlamentos más multipartidistas. Próxima parada: Castilla y León, donde los gobiernos del PSOE son la excepción.
La encrucijada del PP. Como en Extremadura, el PP gana en Aragón con holgura, pero no crece. El rechazo al sanchismo alimenta a Vox en toda España, que se ha revelado competitivo también en las capas sociales más bajas de la izquierda. Un hándicap lastra a los populares: la convicción cada vez más extendida en la derecha sociológica de que el PP, cuando gana, se limita a administrar la herencia del socialismo, sazonada con alguna rebaja fiscal, en lugar de desmontarla.
Sed de motosierra. Ocho años de sanchismo en vena, con todas sus tropelías, han despertado la sed de motosierra. Al contrario que el PP, Vox viene impulsado por las nuevas generaciones, por numerosos votantes a los que la izquierda (no sólo el PP) también ha defraudado y por una aspiración de cambio radical. Vox ha ganado en Aragón los 7 escaños que han perdido PP y PSOE, los dos partidos del sistema. Abascal lidera el partido de los nuevos indignados.
El dilema de Vox. ¿Cómo va a usar los votos que le llegan en riada? No tiene al PP a tiro para sustituirlo a corto plazo como primer partido de la derecha. Sí fuerza suficiente para desperezarle y sacarle del consenso que impone la corrección política en muchas materias. Vox tiene que elegir entre el interés general (de nada vale que la suma de PP y Vox sirva para echar a Sánchez si a la vez no levanta un proyecto alternativo, de reconstrucción democrática y cambio real) o el objetivo partidista (limitarse a desgastar a un Gobierno del PP en minoría para intentar superarle cuatro años después).
La España que viene. Después de una legislatura donde el único programa de gobierno ha sido la conservación del poder a cualquier precio, a Sánchez sólo le queda una baza de supervivencia: seguir alimentando a Vox para que haga la vida imposible al PP. ¿Serán Feijóo y Abascal conscientes de la trampa y actuar con la responsabilidad que la gran mayoría que los españoles va a poner en sus manos? Yo no apostaría un euro a que así será.