Vicente Gil: «Con Sánchez y Marlaska sólo viven bien Marruecos, los narcos y Puigdemont»

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Galicia y España se juegan mucho en las elecciones autonómicas del domingo. No sólo está en juego la Xunta. Hay en juego un modelo de Galicia y de España.

El PSOE se ha rendido y hace campaña abierta por la candidata del BNG, Ana Pontón, que es la marca blanca, con acento gallego, de Bildu y ETA. Los del BNG no han tenido problema alguno en anunciar, en plena campaña, que concurrirán juntos a las elecciones europeas y que el cabeza de lista será un indeseable como Pernando Barrena, a quien los más viejos del lugar recordamos como uno de los tipos de Batasuna que señalaba abiertamente objetivos a ETA y justificaba sus crímenes. Estos son los socios del PSOE.

Ana Pontón, del BNG, es lo que es. La parte gallega del proceso de destrucción nacional y de fractura social que pretenden el PSOE y sus aliados independentistas. El PSOE, desde Zapatero, hace lo que ha hecho siempre en sus 140 años de historia (salvo el paréntesis de Felipe): unirse a la izquierda violenta y al separatismo.

La izquierda cazurra de España, guerracivilista, casposa y atrasada, está en la dinámica de «cualquier cosa antes de que gobierne el PP». Un mensaje que va calando en Galicia, también, pese al dominio histórico del PP, y que debería hacer reflexionar al propio PP.

Las nuevas generaciones gallegas urbanitas han comprado, con cierto esnobismo, el relato del BNG: separatismo, lengua gallega por encima de todo, antiespañolismo, progresismo y conexión con los bilduetarras sin el menor problema moral. ¿Qué se enseña en las escuelas de Galicia? ¿Cuenta el PP con que su votante conservador, rural y de edad avanzada se irá muriendo por ley de vida?

A todo esto, la Generalitat ya nos anuncia que, como pasó con Bildu y Navarra en las generales, en cuanto pasen las gallegas, la semana que viene, habrá acuerdo sobre la amnistía y que Sánchez se ha comprometido a indultar a todos los que queden fuera de la ley. Es el plan del PSOE y los separatistas para la progresiva desaparición de la idea de España en diversos territorios del país y, con ella, la desaparición de las estructuras del Estado, que es el paso previo.

Lo que ocurre en Cádiz tiene mucho que ver con esto. El narco ha sustituido al Estado con la connivencia de Sánchez y de Marlaska. En este caso para favorecer las redes de hachís, tabaco, cocaína e inmigrantes que enriquecen a jerifaltes del régimen de Marruecos, cada vez más relacionados con otras redes colombianas y europeas de droga gracias a la impunidad con la que actúan.

Marlaska y Sánchez han dado vía libre al narcotráfico en el Estrecho, mientras Pepiño Blanco y su consultora Acento hacen lobby en favor de Marruecos en Europa. Esto es lo que hay.

Las mafias del Estrecho trafican, además, con los inmigrantes entre fardos de hachís. España es un coladero y hoy les mostramos en LA ANTORCHA la llegada, con nocturnidad, de más de 300 subsaharianos a El Vendrell, Tarragona. Marlaska los ha enviado a un hotel de cuatro estrellas a pie de playa. Han tenido más suerte que los que están en Barajas con chinches y piojos. ¿Dónde pasan el día? ¿Después del hotel, qué? ¿En qué trabajarán? ¿Se integrarán? ¿Respetarán a nuestras mujeres?

Hace poco el Ayuntamiento de El Vendrell, gobernado conjuntamente por el PSOE y el PP, pidió a la Generalitat más mossos. Tendrá que ver o no con el aumento de su población inmigrante, pero lo cierto es que las cifras de criminalidad en El Vendrell están desatadas en los últimos años. Los delitos crecieron más de un 26% en el primer semestre de 2023, según los últimos datos del Ministerio de Marlaska. Aumentaron las violaciones con penetración, los hurtos y los robos con y sin violencia.

Estos son los problemas de la gente que a Sánchez no le interesan. Si no, que se lo digan a los agricultores a los que el ministro Planas ha plantado este jueves por la mañana cuando ya estaban en la puerta del Ministerio quedándose tan pancho. Como las tractoradas ya no salen tanto en la tele, al ministro le importa un carajo el tema.

Los madrileños han aplaudido el paso de los tractores por sus calles, pero a Planas y a Sánchez les trae al fresco. El plantón ha sido un cante en los Telediarios del mediodía y Planas ha tenido que recibirles por la tarde.

El interés de este Gobierno se centra en contentar a Marruecos, a los narcos y a Puigdemont. El resto le importamos un pito.

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