La ultra izquierda al borde del precipicio electoral proclama «un paso al frente»
En el ámbito nacional, las izquierdas a la izquierda del PSOE es decir, por analogía, la ultra izquierda, se reúnen para decidir cómo se coaligan todas ellas entre sí y bajo qué liderazgo personal. Necesario para afrontar el reto de las próximas elecciones generales, ya que todas las encuestas, incluida la del CIS de Tezanos, prevén una caída profunda respecto de los 31 escaños obtenidos (con Podemos) el 23 J.
Un claro reflejo de la situación en que se encuentra la representación de ese espacio político, es que los actos públicos para escenificar esa voluntad de «refundación», se hayan realizado por separado y sin la presencia de la lideresa Yolanda Diaz en ambos. Tanto en el que Gabriel Rufián era el personaje destacado y líder en potencia, como en el otro. Eso si, con Podemos también ausente en ellos.
En apenas unos días, ya tuvo respuesta la propuesta de Rufián de delegar la comparecencia a las urnas en cada distrito electoral en la candidatura más votada, no compareciendo las restantes para evitar la dispersión del voto. Respuesta que provino con claridad tanto de su secretario general de ERC Oriol Junqueras, como de Ione Belarra por parte de Podemos. En ambos casos de rotunda negativa, lo que ya ha supuesto una nueva propuesta de Rufián, y que da idea de la situación existente al respecto. Y que se plantee seriamente la posibilidad de que un reconocido separatista pueda ser el candidato común de la «ultra izquierda» en toda España. Imaginar a Rufián presentándose como su candidato en Andalucía, Extremadura, Aragón, Castilla La Mancha, etc…exime de más comentarios.
Al igual que sucede ante la propuesta de la candidata andaluza vicepresidenta 1ª y ministra de Hacienda, que propone para captar el voto, «una ley de lenguas andaluzas» para «preservar e impulsar su uso» y expresarse con ellas «sin complejos». Porque «no hay nada que identifique más a un andaluz fuera de Andalucía, que cuando se le escucha hablar». Lo hizo en Jaén la única capital andaluza con alcalde socialista, tras la moción de censura que ella promovió y que depuso a su predecesor del PP. A cambio de un privilegiado trato económico financiero con su deuda municipal. Ahora, el pactado con Junqueras para la Generalitat de Cataluña, lo pone como modelo para Andalucía, criticando a Juanma Moreno por no aceptarlo por «el mero hecho de haber sido efectuado por un gobierno socialista».
Entre tanto, Sánchez de campaña en Castilla y León, arengó a sus seguidores poniendo como meta que el próximo 15 de marzo – jornada electoral- sea el «punto y final» de gobiernos del PP y Vox. Como vemos, propuestas cautivadoras sin duda para votar a Maria Jesús Montero como relevo de Moreno Bonilla, y del actual alcalde de Soria como relevo de Mañueco.
Este es el escenario político nacional, con un Sánchez que estuvo totalmente marginado en la reciente Conferencia de Múnich, siendo criticado por el canciller alemán Merz, convocante de la misma. Precisamente para que la UE redefina su papel en el escenario occidental transatlántico dada la política de Trump acerca de la OTAN. No es casual por supuesto, que coincida prácticamente con el comienzo del 5º año de la «operación militar especial» ordenada por Putin, que pretendía provocara una inmediata caída del gobierno de Kiev. Comenzada el 24 de febrero de 2022, y estrechamente vinculada con la definición del nuevo orden geopolítico «multipolar» pactado previamente con Xi Jimping en Pekín. Esa operación es ahora una guerra de desgaste, que se estima ha causado cerca de 2 millones de bajas militares, muertos, heridos y desaparecidos, entre ambos bandos. Una guerra que es la mayor contienda bélica sucedida en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.
Y resulta inaceptable que España no tenga ningún papel significativo en la definición de ese nuevo orden en el que nuestro interés general debe ser adecuadamente garantizado. Consecuencia directa de tener en el gobierno a una coalición social comunista de difícil encaje en un Occidente transatlántico incompatible con el comunismo común a la ultra izquierda. Que en el acto sin liderazgo, y estando al borde del precipicio electoral, se presentó con el lema de «un paso al frente».