Tres ejemplos de jetas e hipócritas
La sinvergüenza de la semana (sin paliativos o con ellos) no puede ser otra que la porta-coz del PSOE, la catalana Montse Mínguez, esa aspirante a pija con una capacidad intelectual mínima, pero con una jeta más ancha y larga que el río Segre.
Además, sólo a una cateta de campeonato se le ocurre pensar que, tras sus diatribas en la tribuna del Congreso de los Diputados contra todo aquel que osara no convalidar los decretos de vivienda, se iba a ir de rositas y que el personal no asistiera avergonzado a la exhibición de hipocresía y jetismo de la tal Mínguez.
De una tacada se ha cargado la campaña electoral del PSOE, que deseaba incidir durante estos días pidiendo el voto en el asunto de la vivienda. El noviete de la susodicha resulta, además, que, como buen izquierdoso, no paga los tributos correspondientes a la Hacienda y se ha ido hasta Panamá a poner en buen recaudo sus caudales.
Típico todo de esa izquierda falsaria, mentirosa y sectaria que no vive como dice pensar. Quieren vivir como superburgueses apelando al proletariado para mantener sus eternas sinecuras y mamandurrias.
Luego viene la otra catalana, una tal Mercé Perea, con más de 13 viviendas, diputada con un sueldo de 7.000 euros al mes… «Hemos sentado las bases», dice, de una España inclusiva, igualitaria y diversa…». Esta tampoco anda coja de caradura.
Agita con vehemencia contra los fondos buitre y resulta que los tiene en su propia alcoba. ¿Se puede votar a alguien que exhibe tal impostura?
Y, finalmente, la «one», la más chorizuela, la pentaimputada Begoña Gómez, que, además de trincar todo lo que se pone por delante, se lleva más de dos mil euros alquilando habitaciones a estudiantes extranjeras que, quizá, no sepan quién es la tal doña.
Las dos primeras deberían ser puestas a remojo desde ya. Obligadas a dimitir de todas sus prebendas y la Agencia Tributaria pisándoles los talones. Saldrán más, sin duda. Pero como muestras están a la altura de las joyas del pobre Zapatero…
¡Con él empezó todo!