La superioridad mor(t)al de esta izquierda
Donald Trump fue criticado por tirios y troyanos ─yo también lo hice─ por su gestión inmigratoria al sacar a la calle la policía ICE (U.S. Immigration and Customs Enforcement, conocida por su rudeza y falta de sensibilidad) y detener, con marcada violencia, inmigrantes ilegales en California. En 2025 murieron en redadas policiales y bajo custodia del ICE un total de 31 personas. A todos nos irritó la dura táctica, pero el tiempo me ha hecho recordar aquello de que, a veces, personas tan imprevisibles como Trump aciertan caminando sobre renglones torcidos.
Vaya por delante que estoy en contra de cualquier violencia como también lo estará cualquier progre de buen corazón, faltaría más. También estoy en contra de las guerras, de los incendios, de la trata de blancas, del terror abertzale y de la maldad en general. Pero con su decisión, Trump consiguió, dando una intencionada y enorme publicidad a esa violencia ─de la que se hizo eco todo el mundo─, que se terminaran las inacabables mareas humanas que asediaban el sur de EE. UU. Misión cumplida. Treinta y una muertes son muchas, pero probablemente salvó a muchas más y arregló un grave problema social.
Esa estrategia no es nueva en líderes políticos o sociales: se trata de dar publicidad a una brutalidad para conseguir un bien mayor. Mahatma Gandhi, no sabía cómo hacer ver que los británicos no eran tan simpáticos como pensaban de ellos mismos en las islas británicas, y organizó ─en contra de sus consejeros─ una marcha de niños y adolescentes que fue brutalmente reprimida por las fuerzas ocupantes del Reino Unido. Las imágenes difundidas consiguieron su propósito. Algo parecido hizo Martin Luther King: organizó una marcha masiva de niños de 13 años. Las imágenes de la violencia policial, atacando a los infantes con mangueras de agua a presión o golpeándoles, le abrió la puerta a sus reivindicaciones. Trump lo hizo a su manera.
Ello nos lleva a la conclusión siguiente sobre estrategias de inmigración. Mientras Trump con el ICE como verdugo cercenó en 2025 la vida de 31 inmigrantes, el gobierno de España, es decir, nuestro dictador particular Pedro Sánchez, con un EFECTO LLAMADA sin precedentes ─que ha sido escuchado alto y claro en África y que las mafias no han dejado de aprovechar─, ha generado que decenas de miles de africanos hayan arriesgado su vida para acogerse -─Europa es generosa─, a los beneficios y prebendas sociales que existen y que las mafias amplifican como acicate para incautos inmigrantes. Resumen: En 2025, 3.090 (entre ellos 192 mujeres y 437 niños), se dejaron la vida en el mar en el intento por llegar a España, Sr. Sánchez: tome nota.
La conclusión es que, con el aura de líder supremo del buenismo universal, Sánchez, aparte de los inacabables problemas que ha creado en España con la normalización de más de un millón de inmigrantes donde según la policía, 400.000 no habrían pisado España antes de acudir a ‘la llamada’, ha colaborado, ha provocado, con su torpe ─o quien sabe si también espuria─ decisión política, y según Caminando Fronteras, la muerte de 3.090 africanos o parte de ellos en 2025. Habrá que añadir los 700 contabilizados en 2026, más casi cien jóvenes ¡incluyendo menas!, marroquíes que perdieron la vida hace nada.
Si fuéramos populistas ─como lo son ellos─, diríamos que Sánchez es el causante de esas muertes y eso tendría un nombre. Trump ha acabado con las mareas migratorias. Sánchez las alienta y generará más víctimas.
Esa es la superioridad mor(t)al de esta izquierda.
(Otro día hablaremos de los menas).
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