Sánchez, el ventrílocuo de Iceta, o viceversa

Sánchez es el ventrílocuo de Iceta, o al revés, o viceversa. Igual me da, que me da lo mismo. Les tengo oídos a los dos por separado, y ninguna idea, ninguna iniciativa ideológica la plantean si antes el uno o el otro no han sabido de ella. Esto tiene que haber sucedido en esta ocasión. Iceta ha plantado ahora un referéndum en diferido. Un referéndum para dentro de 10 años, para ver si la sociedad catalana, si Cataluña en general, quiere separarse definitivamente de España.

Esto es lo que se está pactando en este momento. No se le oculte a ustedes que el partido de los socialistas catalanes, la filial del Partido Socialista en el principado, es el partido que más posibilidades tiene de ser el primero en estas próximas elecciones generales. Si es así, lo probable es que como Sánchez necesite a los separatistas en Madrid, lo también probable es que pacte otra vez con ellos en ese Gobierno Frankenstein que una vez denunció Rubalcaba.

Si es así, ¿qué hace la derecha, la derechona, como la quiero llamar a vez yo y cómo evidentemente se lo tiene merecido? Plantearse juegos infantiles, cambiarse cromos: ahora tú ministro de asuntos exteriores, ahora yo ministro de universidades… Esto no es serio. No es un recreo donde se cambien los cromos, donde se cambie un torero por un futbolista. No, esto es muy importante. El día 28 nos jugamos el porvenir de España y ahí hace falta una coalición, para que esta idea de Iceta y Sánchez no prospere, no llegue a buen puerto, como se lo plantean.

Hay que votar un auténtico acorazado para impedir que los separatistas, ayudados por los socialistas, se salgan con la suya. Por lo tanto, derechitas que me habláis, que me decís algunas cosas que luego no llegan a buen puerto: poneros las pilas. De ninguna forma caigáis en la trampa del socialismo reinante.

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