El PSOE llama al voto del inmigrante «vulnerable» frente al venezolano «con mucha pasta»

Editorial inmigración

No es ninguna novedad que el Gobierno ha diseñado una estrategia que tiene mucho de manipulación del censo electoral. Se trata de servirse del voto de los inmigrantes «vulnerables» para compensar la baja participación electoral, que en determinados barrios, perjudica a la izquierda frente al voto de las zonas con personas «con mucha pasta». Ese es el mensaje que el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, expuso abiertamente a los colectivos de inmigrantes. Y es que, en su opinión, «en los barrios y en las calles donde hay mayor número de inmigrantes con necesidades, vulnerables, que más necesitan del aporte colectivo, del Estado del bienestar, de la solidaridad, de la empatía… en esos barrios y calles, con inmigrantes nacionalizados y segundas y terceras generaciones, la participación electoral es más baja».

Simancas no se anduvo por las ramas: «No quiero parecer un aprovechategui ante un aforo tan distinguido, pero importa quién gobierna, importa, no es igual que gobiernen unos a otros, lo siento mucho», afirmó poniendo como ejemplo el madrileño «distrito de Salamanca». Ahí dijo «votan todos porque saben lo que se juegan», en referencia al voto hacia el PP y Vox. «Los inmigrantes venezolanos nacionalizados con mucha pasta también y no se equivocan nunca en lo que votan», añadió. Y viniéndose arriba se adornó: «Todos estos que diseñan los bulos van a votar, pero hay niveles de participación en determinados barrios y calles por debajo del 40%. Eso quiere decir que el 60% se queda en casa. Pido que seamos conscientes de que el voto importa, la participación política importa y que gobiernen unos u otros también importa», concluyó. Su intervención estuvo plagada de los mantras más manidos de la izquierda: bulos, fachas y demás nomenclatura. Parece evidente que Sánchez ha decidido movilizar el voto de los trabajadores inmigrantes instándoles a hacer frente a los «nacionalizados con mucha pasta». Una lección magistral de rancio populismo y demagogia.

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