Podemos: el veneno mana

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  • Clara Zamora

Lo que está sucediendo puede provocar una risa amarga y contenida. Amarga, porque no deja de ser difícil de asimilar que este tipo de individuos haya llegado a formar la cúpula de nuestro país; contenida, porque reírse del mal ajeno es sólo propio de seres despreciables. La manifestación de las bajas pasiones es un indicio irrevocable de personas sin formación, que andan por la vida dirigidas por sus impulsos más bajos, abrevándose en abismos amargos, de los que son incapaces de salir. Todo lo referente a Podemos gira en torno a cuestiones de esta índole: venganzas personales, acusaciones infantiles, desaires amorosos en una comprensión del amor vacua y efímera, mucha ambición y muy poca dignidad.

Podemos ya figura como persona jurídica investigada. El detonante ha sido un nuevo instrumento de venganza entre los individuos que lo componen. Tres son los asuntos que van a hacer que se les juzgue por delitos de malversación y administración desleal. Todo aparece como un ábside quebradizo, bajo el que se han ido perfilando las figuras neurasténicas que protagonizan este nuevo culebrón. No hay nada de heroico en esta gente; todo es bajo, bajo, bajo, muy bajo. Los tres asuntos tienen que ver con aspectos económicos, sobreprecios y comisiones irregulares, reintegros de gastos sin computar como compromiso en la “caja de solidaridad”. Paradoja esta última llena de sadismo, ¡qué máscara de piedad!

Un abogado traicionado, una novieta o amiga -o como se llamen entre ellos estos que comparten fluidos con la misma facilidad que odios y tabernas-, el tesorero y el gerente, filtraciones de chats, denuncias interpuestas y ratificadas, demuestran que las esencias por las que se mueven estos individuos son siempre las mismas. No podemos olvidar a Dina y a Pablo, los mecanismos de actuación son parecidos. Todo huele a pasión básica animal carente de control, de formación, de humanidad, de dignidad, de decoro. Esta gente debe frecuentar las mismas tabernas sórdidas del hampa disfrazándose para el caso, y así por el estilo. Combinan episodios tomados de la realidad con sus ficciones. Al final, todo se sabe, porque se traicionan con la misma facilidad que se aman por un rato.

El efecto Calvente sigue su curso. Nosotros tranquilos, esperanzados, seguros; esta locura no podía durar mucho más. La cuenta electoral y sus negocios con extrañas empresas, alguna cuyo nombre tiene mucha guasa: ‘Neurona Comunidad, S. L.’, son vértebras del torso, por el que se dilata la grupa carnosa y que termina en dos piernas. Esto no ha hecho más que empezar.  La irrupción de Iglesias y su séquito en los juzgados se va a producir a su estilo, como corresponde a seres turbios, de muy bajo abolengo. Esta manada tuvo su hora de popularidad entre sus semejantes; pero esa oleada también paso.

Y llegados a este punto, hay que solicitar una respuesta a la verdadera cuestión de fondo: ¿Qué tiene que decir el PSOE del comportamiento de su aliado? ¿Cómo va a justificar que su poder se sustente con el apoyo de este grupo que tiene indicios claros de delito? Pedro Sánchez debe dar la cara, muy bronceada seguro a estas alturas, para explicar si se retrata o no en esta historia. Debe traducir cómo se fijó el cliché, ya que él es el presidente del Gobierno español y el cabeza del PSOE, cuyo principio de acción dice que «es fundamental contar con autoridades públicas honestas y creíbles». Un partido que aboga por la transparencia como pilar en el que debe de sustentarse la autoridad pública no puede dejar pasar todo este escándalo.

Como digo, era cuestión de tiempo; y esto sólo es el principio. Auguro un cambio drástico y rápido. No sé si es deseo o lógica aplastante, pero lo cierto es que mi optimismo congénito se ha acrecentado en mis vacaciones. Espero que me hayan echado un poquito de menos. He visto columnas doradas que sostenían palomas plateadas, con la cola y las alas abiertas. De todo esto, les iré contando. Se agiliza el desenlace, no olviden que escribe una esteta sutil, que sí les ha echado mucho de menos.

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