Pedro Sánchez, una ausencia miserable
No conviene perderse en disquisiciones absurdas sobre el funeral por las víctimas de las 45 personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz y si su carácter religioso es óbice para que no haya estado presente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el argumento de que la ceremonia no era estrictamente de Estado, porque el Estado no debería entrar en contradicción con el hecho de que la ceremonia haya sido concelebrada por el presidente de la Conferencia Episcopal y el obispo emérito de Huelva. El Estado, constitucionalmente, no juega un papel de neutralidad combativa con la Iglesia católica, sino que debe colaborar con todas las religiones, más aún con la que profesan millones de españoles, especialmente en Andalucía y, concretamente, en Huelva, la ciudad más castigada por la tragedia.
A estas alturas que el jefe del Ejecutivo se excuse en motivos como ese lo que viene a reafirmar es su probada indignidad, su bajeza moral y su profunda cobardía, porque si ha habido miembros del Gobierno en el funeral de Huelva –de carácter religioso y a mucha honra– nadie mejor que Pedro Sánchez para representar al Ejecutivo. Por razones obvias. Han estado presentes, además de los familiares de las víctimas, los Reyes; el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el alcalde de Adamuz, José Vilaplana, entre otros. Y ha faltado Pedro Sánchez, una ausencia fruto –que nadie se engañe– de una insufrible vileza, porque hay que ser profundamente indigno para que la cabeza del Gobierno de España no esté acompañando en su dolor a quienes han sufrido en sus carnes tan terrible experiencia. Tampoco ha estado el ministro de Transportes, Óscar Puente, al que habría que reprocharle su falta de valor para estar donde tenía que estar también por razones obvias. Acompañar al pueblo, sentir su latido, es una obligación indelegable que compete a quien ostenta la más alta responsabilidad de Gobierno. En un funeral religioso en Huelva o donde toque. Miserables.